miércoles, 15 de mayo de 2013

Capítulo IV


         POBLAMIENTO ANTIGUO EN EL    
      LITORAL DE SANTA MARÍA DE OIA
(capítulo IV y último)

Índice del capítulo IV:

4. - Los asentamientos galaico-romanos en Santa Mª de Oia.
      - Presentación.

5. - Asentamientos galaico-romanos de Mougás.
       5.1. - Poblado de "A Cividade"
       5.2. - Castro de "As Chans"

6. - Asentamientos galaicos-romanos de Viladesuso.
       6.1. - "Os Castros" en Serraseca, Viladesuso.
       6.2. - "A Cividá" en Preans, Viladesuso.

7. - Asentamientos galaico-romanos en Pedornes y Vilar. Oia.
       7.1. - "O Crasto" de Pedornes, Oia.
       7.2. - "O Castro" de Vilar, Pedornes, Oia.

8. - Asentamientos galaico-romanos de Oia.
       8.1. - Castro del Bosque: "oppidum Abóbrica" de Plinio
       8.2. - Hipótesis de Abobrica.
       8.3. - Ubicación de Abóbrica.
                 8.3.1. El topónimo de Oia
       8.4. - El origen legendario del Monasterio de Oia y su relación con el castro del Bosque y el Tecla.
       8.5. - Sobre la identificación del "castillo" que se cita en la leyenda y en el tumbo del siglo XVIII.

9. - Epílogo



Nota del autor a los lectores: Para sacar el máximo partido a la lectura del Blog, aconsejo verlo en formato de pantalla completa (F11). En granate señalo los enlaces de parte de los artículos consultados para la realización de esta entrada. Para ver las fotos en formato diapositiva, cliquear sobre ellas. Gracias.






                                                     ...a mi hijo Pedro, por que algún día yo también seré solo un recuerdo...




4. LOS ASENTAMIENTOS CASTREÑO-GALAICOS EN SANTA MARÍA DE OIA 


PRESENTACIÓN

Localización de los asentamientos antiguos en la costa central de Oia: 1: A Cabeciña, en Barcelos, Mougás (catalogado). 2: A Cividade, en la Iglesia, Mougás (no catalogado). 3: Castro de As Chans, Mougás (catalogado). 4: Coto dos Mouros, Cubelas, Viladesuso (catalogado). 5: Os Castros, Serraseca, Viladesuso (no catalogado). 6: A Cividad, Preáns, Viladesuso (catalogado). 7: O Crasto, Pedornes (catalogado). 8: O Castro, Vilar, Pedornes (catalogado). 9: O Castriño do Souto, Oia (catalogado). 10: Alto do Castelo o alto do Castro, Chavella, Oia (catalogado). 11: Castro de Chavella, Chavella, Oia (no catalogado). Foto 5: Google Earth, edición G.P.H.

    En el tercer capítulo de esta entrada me centraba en el estudio de las fortalezas o castros de altura de esta zona litoral (círculos rojos en la foto), dejaba para esta segunda parte la ocupación del valle, señalando que estos poblados muestran una tipología de asentamiento similar, pues se sitúan en la base de arranque de la ladera de la sierra de la Grova. La inexistencia en esta franja estrecha de costa de alturas aisladas, motiva que estos castros terminen por adaptarse a la inclinación más o menos fuerte de estos bordes de ladera, mediante aterrazamiento de sus coronas o recintos interiores donde se asentarán las viviendas y construcciones típicas de estos hábitats de la Edad de Hierro. 

   Para ello fue necesario la excavación perimetral de grandes fosos defensivos que separasen el poblado del resto de la ladera y, al mismo tiempo, se les dotó con unas murallas que proporcionaban una defensa extra, especialmente reforzada en la zona Este por ser esta la pegada a las laderas más altas de la sierra, por lo que en esas zonas muestran en algún caso, unos taludes muy elevados, que en algún casos se aproximan a los 20 metros de altura.

   En general el tamaño de los asentamientos es pequeño, si lo comparamos con los grandes "oppida" castreños, se mueve entre 0,5 y 1 ha aproximadamente, pero hay que tener en cuenta  los recursos agrarios limitados disponibles, pues los campos de cultivo se ven comprimidos entre la base de la sierra y el litoral costero, siendo algo más importantes en los valles fluviales de Viladesuso y Mougás, así como en la localidad de Oia.

   Este tamaño relativamente pequeño se compensa con la presencia de ocho poblados en menos de 15 km² de superficie, lo que determina una elevada densidad de población, en relación al escaso territorio.

   Es cierto que nos faltan datos para determinar si estos poblados estaban ocupados en el mismo periodo, es posible que algunos de ellos se abandonasen en un momento dado, pero creo que una mayoría, especialmente los más grandes y que conllevaron un mayor esfuerzo de construcción, debieron funcionar cohetaneamente.

   Desde el punto de vista cronológico, la llamada cultura castreña podemos resumirla en tres periodos: uno se correspondería con el final de la Edad de Bronce y el arranque de la Primera Edad de Hierro, tiene lugar la aparición de estos primeros poblados, normalmente de pequeño tamaño y situados en zonas elevadas, lejos del fondo de los valles y buscando defensas naturales, desde el VIII-VII a.d. C. hasta el siglo IV a. C.  A partir de ahí entraríamos en la Segunda Edad de Hierro, el período de desarrollo de lo castreño, con la ocupación de valles y llanos costeros, construcción de grandes poblados, con potentes sistemas defensivos, fuerte crecimiento poblacional, hasta desembocar en la última fase en el que alcanza su zenit con el surgimiento de los "oppida" a partir del siglo II a. C. que se extienden ya hasta la romanización, siglo II d. C., para a partir de ese siglo empezar a declinar conformando un nuevo sistema de ocupación del espacio plenamente romano-medieval.


    Aparentemente el mundo castreño parece un fenómeno bastante unitario, pero nuevos  trabajos empiezan a vislumbrar que no era un mundo tan unido y uniforme, ni en lo cultural, ni en lo étnico y por su puesto lo "político". Para empezar la propia forma de ocupar el territorio nos indica un mundo cerrado sobre sí mismo, con poblados autónomos, muy posiblemente enfrentados con sus vecinos. A pesar de que todos los castros parecen iguales, presentan diferencia regionales, que señalan una influencia mayor o menor de lo Mediterráneo. Los castros del litoral costero, especialmente los de las Rías Bajas, son los que presentan esta influencia más claramente y con la conquista romana una mayor romanización, tal vez por que sus moradores estaban más predispuestos a asimilar nuevas concepciones culturales, pues llevan siglos relacionándose con pueblos venidos de más allá de las columnas de Hércules; es decir, lo exógeno, especialmente lo Mediterráneo, tiene un peso mucho más grande de lo que se estimaba hasta ahora en este mundo castreño, más, tal vez, que las influencias y relaciones que llegaban desde el interior de la Meseta, que, a su vez, estaban mediatizadas también por contactos mediterráneos de las colonias asentadas en el Levante y sur peninsular.






   Para aspectos más generales y una primera aproximación a la Prehistoria del Noroeste, hay mucha bibliografía, cito la obra de Antonio de la Peña Santos: Prehistoria, Castrexo e Primeira romanización, Una síntesis completa del mundo castreño. Desde otra perspectiva, la da en su libro La Galicia Castreña Javier Rodríguez Corral, y trabajos más específicos sobre la evolución cronológica para las Rías Bajas, es interesante el trabajo de Josefa Rey Castiñeira sobre La secuencia cronológica para los castros meridionales de Galicia. Torroso, A Forca y Trega. Un trabajo interesante sobre la economía castreña lo hayamos en Andrés Teira Brión: Tierra, metal y semillas. Consideraciones de la agricultura de la Edad del Hierro en Galicia. Pero son cientos las obras que tratan sobre esta etapa de la Prehistoria del Noroeste.

   
   Empezaré la descripción de estos poblados desde el Norte hacia el Sur, desde la parroquia de Mougás, pasando por la de Viladesuso, Pedornes con Vilar y finalmente Oia, punto clave de toda la zona, como veremos en su momento cuando hablemos de su Castro, el más grande de todos y posiblemente el que mantenía la primacía en todo este tramo de costa, relacionado con su puerto del que sin duda se benefició a lo largo de varios siglos. Todos estos castros son relativamente poco conocidos por no decir inéditos para la investigación histórica.


5. ASENTAMIENTOS GALAICO-ROMANOS EN MOUGÁS



Localización de los castros en la parroquia de Mougás. Dos son los asentamientos en esta zona del valle litoral, en el barrio de la Iglesia encontramos el poblado de "A Cividade" situado a 112 m de altura, castro principal en esta zona del valle, muy alterado por la pervivencia del hábitat y las labores agrarias. A su derecha, algo más al sur se alza el castro de "As Chans", situado a 159 m de altitud, un castro volcado más a la sierra que al valle, corona alargada y estrecha, alterado por labores agrarias con fuertes socalcos o aterrazamientos. A la izquierda del río Mougás, en las ladera norte de la sierra, se encuentra el lugar de Bouza Fariña, no hay realmente ningún asentamiento, pero ahí se localizó en el siglo XIX la pila sacrificial romana que hoy se puede ver en el Museo de Pontevedra. En toda esa área hay repartidos numerosos petroglifos del BronceFuente: Google Earth. Interpretación, localización y edición G.P.H.


























Vista de Mougás con el Vuelo Oblicuo del Plan de Ordenación del Litoral  y localización sobre el mismo de los yacimientos castreños. Fuente: POL Galicia, Xunta de Galicia. Monatje y edición digital.G.P.H.



5.1. POBLADO DE "A CIVIDADE" EN MOUGÁS




















Corona del castro de A Cividade .Foto: G.P.H.
 Foso alterado por labores agrarias.Ahí se conserva
 el topónimo de "o forno", pero no pude comprobarlo
 por la maleza existente. Foto: G.P.H.
Corona de A Cividade. Foto: G.P.H.
Crucero y camino que lleva del barrio de Bragadela
a la Iglesia. 
Se halla este castro en pleno barrio de la Iglesia, Mougás, a 112 m de altura, sobre un coto que sobresale en la ladera que conforma el glacis que desciende hacia el río. Presenta una forma oblonga y su extensión es aproximadamente de unos 5.000 m², apenas conserva restos destacables pues la pervivencia del hábitat lo ha alterado profundamente, todas sus laderas están ocupadas por viviendas, muchas centenarias, es apreciable todavía el foso que lo separaba del resto de la ladera, pero sobre el se han instalado campos de cultivo y viñas, aún conserva su corona formada por batolitos graníticos. En un pequeño y estrecho camino que recorre su ladera noroeste, siguiendo un pequeño calvario que lleva a la iglesia, se apreciaban pequeños restos de cerámica de tipo galaico-romana,  mezcladas con otras más modernas. 
Trocitos de cerámica recogidos sobre el camino de la Iglesia, pequeñas muestras de cerámica castreña de A Cividade. Foto: G.P.H. 

Vista desde A Cabeciña del barrio de la Iglesia y de A Cividade, este queda oculto por los eucaliptos, sino se vería perfectamente, en la Edad Antigua desde luego no habría eucaliptos, pues se introdujeron en Galicia en 1860 por Fray Rosendo Salvado, se han aclimatado muy bien al clima húmedo y templado de Galicia. Posiblemente hace 2.000 o más años no habría bosque en esta zona, deforestado por labores agrarias. En el trabajo de Torras sobre el comienzo de la agricultura en Galicia vemos que los estudios polínicos realizados en cabo Silleiro y Mougás indican una pequeña presencia de vegetación arbórea mientras que las gramíneas serían las más abundantes junto a las ericáceas que delatan una fuerte deforestación. En Mougás a partir de los 150 cm de profundidad se detecta abundancia de quercus, que se extendería por Galicia a partir del 8000 a. CFoto: G.P.H




















Impresionante panorámica del ocaso, desde el barrio de Bragadela (palabra de raíz celta por evolución por metástasis de Bar- a Bra, cuyo significado sería monte, roquedo, según G. Sacau), a la izquierda del castro de A Cividade, Mougás. El mar lo preside todo, por él llegaba comercio y riqueza pero también genera una cierta  inquietud, pues permite la llegada de cualquier enemigo dispuesto a la rapiña y al pillaje, era necesario, por tanto, estar preparado. Foto: G.P.H.



5.2. CASTRO DE AS CHANS EN MOUGÁS













El poblamiento antiguo en el valle de Mougás. En la ortofoto del PNOA, del Instituto Geográfico Nacional, podemos localizar los castros y su relación con este espacio compacto, de unas 85 ha, agricultura, ganadería, pesca y minería eran las actividades básicas de estos pobladores de la Edad de Hierro. La navegación de cabotaje aportaba mercancías traídas de lejanas tierras, tanto del Norte de Europa como del Sur mediterráneo. Esta combinación permitió el desarrollo poblacional de este tramo de costa, apenas siete km, cargados de HistoriaFuente: IGN. y G.P.H. 













Castro de As Chans, Corona alargada y estrecha, los muros que se descuelgan por su ladera son medianeras de fincas. Foto G.P.H


   Subiendo por la misma carretera que nos ha traído hasta Mougás, dirección al picadero y la Grova, nos encontraremos a 159 m de altitud con un coto estrecho y alargado conocido como As Chans, se trata del segundo castro que encontramos en Mougás. En este caso es un castro de borde de sierra, a media altura, pero sin llegar a presentar grandes sistemas defensivos, queda lo que parece ser el resto de un foso, justo a la derecha de la carretera, pero poco más. El recinto está muy transformado por labores agrarias seculares, con "socalcos" y "tomadas" que alteran todo lo que fue el asentamiento que, por otro lado, da la sensación de ser muy antiguo pues no presenta los rasgos característicos de los asentamientos castreños, no me extrañaría que fuese un pequeño poblado de finales de la Edad de Bronce. En superficie se distingue una corona alargada y muy estrecha, y un 

Recinto o terraza NE con apenas 50 m², toda esa área fue 
cortada para hacer terrazas de cultivo a lo largo de siglos.
Foto: G.P.H.
pequeño recinto de apenas 50 m², hay muros que rodean la corona, pero son posteriores al propio castro; entre las raíces de un árbol caído, pude ver un trocito de cerámica de aspecto muy primitivo, con desgrasante muy grueso y pasta de color negro, propio de un horno reductor, con poco oxigeno, más propio del Bronce que del mundo castreño, no creo que este asentamiento estuviese todavía ocupado cuando se empezó a poblar el valle costero, pues su zona de explotación estaría volcada hacia la sierra más que al propio valle.





Detalle de una de las cazoletas. Foto G.P.H.
En la falda norte del castro sobre una pequeña roca localicé, supongo que ya estarán catalogadas, unas coviñas.
Roca con cazoletas. Foto G.P.H.








La distancia que lo separa del anterior castro es de apenas 400 m por lo que no me extrañaría que al crecer la población se trasladasen a ocupar el anterior asentamiento, más cómodo y cercano a los campos de cultivo que se fueron abriendo en la ladera del valle, siguiendo la dirección del río Mougás.
 Río Mougás, lloviendo ¡que raro!, este año no podemos decir que los ríos
van secos. Foto G.P.H.
   
   Toda esta zona del monte, presenta signos de trabajos centenarios, fincas separadas con gruesas piedras, levantadas con sudor y esfuerzo hace cien o doscientos años, el monte está plagado de las huellas de generaciones anteriores que se han tenido que partir el lomo para poder sobrevivir. Mucho hambre se tuvo que pasar siglos atrás,  pues a veces hay restos de campos de cultivo donde la razón dice que no vale la pena el esfuerzo, nuestros bisabuelos, apenas dos generaciones atrás, pasaron su infancia en el monte y en los campos, sólo hay que ver las fotos del vuelo americano para darse cuenta que se aprovecharon de todo lo que la naturaleza ofrecía igual que hicieron los habitantes de los castros en la Edad Antigua.




Panorámica de los campos de cultivo paralelos al río, trabajados a lo lago de siglos, quizás milenios. Foto: G.P.H.










Las vista nocturna desde el alto de As Chans invita a pensar, ¿qué sentirían aquellos hombres de hace 2.000 o 3.000 años?, ¿cómo pasarían las noches y el invierno?, ¿cómo fueron capaces de sobrevivir?,  a veces la Historia se queda corta para pode responder a todas las preguntas. Foto: G.P.H.



6. POBLADOS CASTREÑOS EN LA PARROQUIA DE VILADESUSO





























   Al rebasar el espolón del monte Cubelas y el alto de A Veiga, que separa Mougás de Viladesuso, nos adentramos en un espacio de proximadamente unas 90 ha presidido también por un río, el de Viladesuso, casi podemos decir que ese río va a hacer de "frontera natural" al cortar este valle en dos, separando los dos poblados castreños asentados aquí, a tan sólo 800 m en línea recta uno del otro. De un tamaño más grande que los anteriores de Mougás, uno de ellos ya está catalogado, el de "A Cividá". El primero que analizaremos no está registrado oficialmente, ni en el catálogo del Ayuntamiento ni en el del POL, no es propiamente  inédito, ya que los vecinos conocen de su existencia y aparece mencionado en el libro sobre la historia local de esta parroquia, editado por la Comunidad de Montes de esta localidad, de X. Tamuxe y Agustín Alonso.  Me detendré primero a analizar este asentamiento tan interesante, después de presentar los gráficos generales:




























6.1. POBLADO DE "OS CASTROS" EN SERRASECA, VILADESUSO 



































   Este poblado se sitúa en la ladera sur del espolón que se descuelga desde la sierra y hace las veces de separación natural de Viladesuso y Mougás, se adapta a una fuerte pendiente, por lo que su zona media presenta terrazas que acondicionan su habitabilidad. Los vecinos de Viladesuso lo conocen con el nombre de "Os Castros", en el Catastro el topónimo que señala ese lugar es el de Curuchas. No está catalogado oficialmente pero se conoce su existencia desde 1996.

Vista del monte de Os Castros desde el Norte, está tan cubierto de maleza y eucaliptos que es prácticamente imposible percibirlo si no se sabe que está ahí., Por la pista que conduce hasta él, hay repartidas varias piedras con cruces grabadas, seguramente delimitaciones de término para separar las tierras que pertenecen a cada parroquia. Foto y edición y montaje: G.P.H.






   Al estar sobre una ladera sus pobladores han tenido que realizar una gran foso de defensa para separar el asentamiento del resto del monte, igual que sucede en los otros casos, pero este es el que tiene la pendiente más inclinada.

El foso en su zona este, ascendiendo hacia la corona, percibimos entre la maleza su enorme anchura. Foto: G.P.H.

   Desconocemos el proceso de fundación de estos castros, cómo se ponían de acuerdo con otros preexistentes, cómo tomaban la decisión de levantarlos en ese punto concreto y no en otro; aquí se ve que este castro se asienta en la orilla norte del río Viladesuso mientras que en la sur se sitúa el otro poblado, ¿eran de la misma etnia?...¿estaban emparentados?...yo pienso que sí, que todos los castros de esta zona litoral corresponden al mismo grupo, el que mencionan las fuentes clásicas para esta zona del Conventus Bracarensis, "los Grovios", pobladores de la zona comprendida entre el norte del Miño y el sur del río Lérez. Aunque no dieron nombre a la sierra de la Grova ni nada tiene que ver con el topónimo del Grove, por mucho que se parezcan ambas formas. Expertos lingüistas, Juan Jose Moralejo Álvarez, Gerardo Sacau, o el insigne J.M. Piel, han esclarecido el origen de este topónimo que de alguna manera podría relacionarse con los restos de actividad minera.
Río de Viladesuso, parte en dos el valle litoral como una zanja natural, nos preguntamos si eso sirvió para repartirse los campos de cultivo entre el poblado de Os Castros y el de A Cividá. Dos topónimos para referirse a un resto arqueológico pero que fijan nombres distintos: castro deriva de" castrum" = poblado fortificado y "Cividá" deriva de Civitates = ciudad, este matiz hace que se crea que estos últimos poblados pudieran ser ya plenamente romanos cuando se crearon; yo no lo tengo tan claro, aunque si es posible que las diferencias en la toponimia de estos poblados deben responder a hechos históricos, lo difícil es determinar cuando se fijaron y por qué.  Foto: G.P.H.

Pista de acceso al monte, corta parcialmente la esquina  SO
del castro, sobre ella y en los perfiles se podían ver restos
cerámicos castreño.  Foto: G.P.H.
    En cuanto a su descripción y medidas me remito al esquema fotográfico. Aquí destacar algunos aspectos: el topónimo por el que es conocido es el de "Os Castros", a veces fija el plural pero no quiere decir que haya más de un poblado, en este caso parece que se desdobla en su zona sur, como si se descolgase desde la ladera adentrándose hacia los campos llanos de cultivo. Es precisamente ahí, dónde una pista forestal, construida hace unos 9 o 10 años, asciende para dar servicio a las fincas de la zona, esa pista cortó parcialmente esta zona sur, por lo que pude ver algunos trozos pequeños de cerámica castreña, una de ellas con la típica decoración incisa con zig-zags en bandas paralelas formando los típicos rombos, con diferentes variantes, dándole una decoración plástica muy común en las Rías Bajas.

Típica cerámica castreña con decoración incisa, en la que se combinan zig-zags entrelazados, formando los clásicos bandas de rombos, muy propia de las Rías Bajas. La pista puso al descubierto algunos restos cerámicos, muy pequeños y fragmentados, que verifican la existencia del yacimiento y su adcripción castreña. Foto: G.P.H.
Resto de molino navicular, roto antes incluso de que una
excavadora lo sacase a la luz. Foto: G.P.H. 
    En medio de la pista pude fotografiar un tercio de molino navicular, de granito de grano fino, muy pulido en su zona de molienda, posiblemente desprendido de un muro, pues estaba roto antes de que la máquina lo pusiese al descubierto, es habitual que suceda esto ya que estos molinos naviculares son más antiguos -aparecen ya en los inicios del Neolítico- que los circulares de dos piezas de posible origen fenicio o púnico, aunque siempre se creyeron romanos hasta que se han registrado desde el siglo IV a. C. en poblados marítimos que comerciaban con los púnicos, caso de la Lanzada o de A Forca.
Los dos tipos básicos de molinos rupestres que
encontramos en los castros gallegos. Fuente
:
El mineral digital.blogspot.com


   En pruebas de recreación arqueológica experimental se ha comprobado que moler un kilo de trigo en un molino navicular o de vaivén lleva una hora más o menos, en el circular 10 minutos. El avance y progreso fue notable, aunque convivieron ambos tipos de molinos aún varios siglos más. Pero resulta sintomático ver que los molinos naviculares aparecen en mayor porcentaje reutilizados en los muros de los poblados, pues fueron cayendo en desuso con el paso del tiempo.

   Es interesante resaltar que el poblado asciende en fuerte pendiente desde los 72 m de la base de ladera hasta los 95 m de su corona, un desnivel dentro del castro de nada más y nada menos que 23 metros.
En la fotografía podemos ver la enorme pendiente interna de este castro y, al mismo tiempo, contemplar su estado actual, repleto de eucaliptos y otros árboles que impiden ver sus detalles y menos en fotografía. Foto: G.P.H.
   Esta pequeña corona de unos 250 m² está definida por una superficie llana y ovalada, presidida por batolitos graníticos, presenta lo que parece una excavación furtiva bastante antigua pues la vegetación y los perfiles estaban totalmente integrados, un agujero de unos 3,5 m de largo y 1,5 m de profundidad con cascotes de derrumbe en sus perfiles y entre ellos se apreciaban tégulas e ímbrices de cubrición de un tejado, por lo tanto estamos ya en época romana y nos delata la existencia de un edificio o vivienda.
Batolitos en el borde de la corona del
castro. Foto: G.P.H.
Restos de ímbrices y tégulas en el perfil superior del agujero
furtivo, uno de los problemas de que no conozcamos a tiempo
los yacimientos. Solo el conocimiento puede garantizar su pro-
tección. Foto: G.P.H.














Es sugerente pensar que pudiese tratarse de un faro, ¿un punto de llama para guiar a los barcos?, y que la ocupación efectiva del mismo sólo se llevó a cabo en la zona baja del mismo pues la inclinación es tan fuerte que no parece muy práctico (me recuerda al castro de Faro, en Cíes, que también presenta una inclinación exagerada), ¿usándose la corona más elevada para el soporte de las llamas?...
Resto de columna romana, localizada en labores agrarias
 en el lugar de Moreira. Fuente: "Parroquia de San Miguel
 de Viladesuso" de X. Tamuxe y Agustín Alonso.



   Sobre este castro pude obtener la siguiente información, por parte de un vecino de la zona, Manuel Martínez, que muy amablemente me contó que su abuelo, Florentino Domínguez Pérez, ya fallecido hace años, excavando según parece, en la plantación de unas viñas en las leiras cercanas al castro en los años 50 del siglo pasado, en el lugar de Moreiras, localizó unas piedras labradas que depositó en la finca de su casa; no fue posible fotografiarlas pero en el libro sobre la historia de la parroquia, que editó la Comunidad de Montes, de Xoán do Tamuxe y Agustín Alonso, aparece una foto de una columna romana perteneciente, posiblemente, a una Villae asentada en ese punto, tal vez la que dio nombre a "Viladesuso" (villae sursum, villa de arriba), o a un vicus que dio continuidad al poblamiento castreño anterior. Más restos romanos se localizaron en Viladesuso: en la fuente do Eirado formó parte de su decoración un ara galaico-romana, anepígrafe, con una media luna como decoración que nos lleva a cultos mediterráneos, en los años setenta fue trasladada al Museo Diocesano de Tui (X.Tamuxe). Restos que nos dicen que toda esta costa sufrió una fuerte romanización y que estuvo muy poblada.
Ara de "O Eirado", Viladesuso
Fuente: X. Tamuxe y Agustín
Alonso (pag. 25)






También se han localizado, de forma dispersa, a lo largo de los últimas décadas, molinos circulares romanos.
Molinos circulares de época romana localizados en zonas de Viladesuso, el primero en las
próximidades de Moreiras, mostrando la existencia de ese asentamiento romano. Fuente:
X.Tamuxe y Agustín Alonso, del libro: Parroquia de San Miguel de Viladesuso. 1996

Rodillo de granito para arreglar la pista
de acceso a Viladesuso. Foto: G.P.H.
Fuente en la plaza de Viladesuso.
foto: G.P.H
.
   Como dato curioso en el centro de la plaza de Viladesuso, al lado del lavadero y la fuente, hay un gran cilindro de granito, a modo de grueso miliario, pero no se trata de un resto tan antiguo: es un rodillo a modo de primitiva apisonadora, que se usaba tirado por bueyes para acondicionar lo que hace décadas era la pista de acceso al pueblo y que según me dijo el amigo Manuel, había pertenecido a su abuelo, que era el encargado de acondicionar el camino.
Panorámica del foso en la zona norte del castro, en la parte alta de la ladera, aquí posee una anchura de más de 20 m, que lo separa de la zona más alta del monte, podemos ver el talud resultante que forma las paredes ESE del castro. La línea discontinua roja ayuda a señalar su morfología  Foto: G.P.H.



   Volviendo al castro, podemos destacar su gran foso, es una pena que esté tan lleno de maleza, ya que solo por este elemento defensivo vale la pena su visita. Como señalé en la primera parte de esta entrada, nadie pasa tanto trabajo para fardar de defensas, sino que busca protegerse de peligros reales, después podemos hablar de todo lo demás, que si tiene un simbolismo especial, de diferenciación entre la naturaleza y lo humano, de prestigio frente a otros grupos vecinos, signo de riqueza. lo que queramos, pero ante todo estas obras de enorme esfuerzo colectivo servían para acondicionar el espacio donde un grupo humano va a residir, en una etapa histórica dónde no estaba claro que pasaría al día siguiente, un ataque vecino, un grupo enemigo más o menos lejano y, por supuesto, en esta zona de costa, un desembarco de cualquier grupo en busca de rapiña y rápida fortuna, sin olvidarnos que la naturaleza ofrecía también sus propios peligros.

Parapeto en la zona NO, resultado de la excavación del foso en esa lado, con la tierra resultante se levantó este parapeto que hoy conserva casi 2 m de alto. Foto: G.P.H.
   De hecho, los fosos son lo primero que se suele levantar a la hora de edificar un castro, pues son los que los delimitan, separando lo humano de lo natural, la protección del grupo, de la familia y del hogar. Sobre su cronología poco podemos decir de forma segura, es posible que estos poblados de valle deben pertenecer a la II Edad de Hierro, con la eclosión demográfica que se vive en ese siglo y la influencia de los contactos mediterráneos, que no se limitan solo al comercio. Son ya muchos siglos de relaciones entre el mundo indígena costero atlántico y los navegantes que provienen de civilizaciones mucho más desarrolladas como para que no impactaran en estas sociedades a la altura del siglo V a IV a.C.. Pero sin excavaciones es solo una hipótesis, aunque algunas cerámicas, como las tégulas, nos están dando una referencia somera que nos lleva al menos al cambio de era y siglos I d. C. y siguientes. Si de por sí ya es interesante esta zona con este castro, a 800 m al SE se levanta un poblado algo más grande y con unas defensas, si cabe, más potentes, verdaderamente la costa de Oia es una caja de sorpresas. Pasaré a analizar ahora, el castro de "A Cividá" en Preáns, Viladesuso.


6.2. CASTRO DE A CIVIDÁ EN PREANS, VILADESUSO



Estructura y análisis del castro de A Cividá en Preans, Viladesuso, Oia. Fuentes: Ortofoto del PNOA, del visor Iberpix, del Instituto Geográfico Nacional. Mapa de Pendientes del Sitga-IET de la Xunta de Galicia. Montaje e interpretación G.P.H.









Ubicación y vista del castro de "A Cividade", totalmente invadido por vegetación espesa, a sus pies se extienden campos de cultivo acondicionados mediante "socalcos", que tienen su origen en el mundo antiguo, aunque fueron reutilizados y reacondiconados a lo largo de los siglos siguientes. Desde aquí podemos ver la relación visual con otros asentamientos y con la costa, al fondo a la izquierda se ve "A Cabeciña", la corona de "As Chans" y en el borde de la sierra "Coto dos Mouros". Foto: G.P.H.



 
   El poblado de "A Cividade" se sitúa en la base de la ladera de los montes de Viladesuso, al lado del barrios de Preans y Os Pérez, se halla algo más alto que el anterior, su cota más baja se sitúa a 134 m y la más alta a 154 m (datos obtenidos del visor Iberpix de IGN), presenta una pendiente interna derivada de esa situación topográfica de ladera y una planta de tendencia ovalada.

Vista sur del poblado de "A Cividá", en primer término el foso, al fondo el talud del monte, está tan lleno de vegetación que es casi imposible apreciarlo con claridad. Foto: G.P.H.



 De todas formas su inclinación es mucho más suave que el anterior y sólo es reseñable a la altura de la corona y del muro este donde adquiere una fuerte pendiente. Su media ha de extensión, aproximadamente, es, por tanto, aprovechable en más de 80 % de su superficie.
Terrazas internas. G.P.H.

Muro en la base del foso. G.P.H.
Por toda ella se aprecian
aterrazamientos a distintos niveles que la acondicionan y nivelan, pero como en el caso anterior está invadido por un bosque espeso de eucaliptos requemados, por lo que crecen ahora sin ningún control, tapando y ocultando prácticamente toda su superficie.


Vista este, foso y talud. G.P.H.


    Este castro destaca también por su potente foso que lo individualiza y separa de la ladera, se aprecia muy bien en el mapa de pendientes que acompaña la foto de satélite, este está tan invadido de pinos y eucaliptos que es difícil de percibir, especialmente con fotografía.





Borde norte del poblado, a la izquierda ladera del castro hacia el foso, borde recorrido por una muralla, hacia la derecha se percibe la inclinación suave hacia el centro del recinto. G.P.H.

Pequeño trozo de cerámica castreña.G.P.H.
   En algunos puntos alcanza más de 20 metros de anchura y unos 10 a 15 de altura, se complementa con una muralla perimetral que recorre los bordes del castro y que es muy potente en su zona este, para defenderla de las laderas más altas del monte, conserva todavía una gran altura, incluso vista desde el interior del recinto, más de 4 metros, de cascotes derruidos formando un gran parapeto. Una pequeña pista de acceso al mismo cortó el foso y parte de la muralla en su lado SO. Entre las raíces de un eucalipto caído había algunos trozos de cerámica castreña.


Vista del interior del recinto hacia el este, se aprecia el muro-parapeto que protege ese lado, sus piedras han sido reaprovechadas para levantar muros de separación de "leiras" (fincas privadas). Foto: G.P.H.



7. CASTROS DE PEDORNES Y VILAR. OIA


   Continuando nuestro recorrido hacia el sur de este tramo de costa entramos en la parroquia de Pedornes, en esta zona se hallan dos poblados: uno en Pedornes, justo encima del pueblo, marcando esa continuidad del habitar secular, y el  otro en el barrio de Vilar.





































Vistas desde el Vuelo Oblicuo del Plan de Ordenación del Litoral de Galicia de la Xunta de Galicia de la zona de costa de Pedornes y Vilar. Se aprecian los perfiles del relieve y su inclinación. G.P.H.



7.1. CASTRO DE PEDORNES. OIA




















Análisis del Castro de Pedornes, Oia. El poblado más pequeño de todos los situados sobre el  valle litoral.  Fuente: Ortofoto del PNOA, del visor Iberpix del IGN. Mapa de Pendientes del Sitga-IET de la Xunta de Galicia. Montaje e interpretación: G.P.H.

     En el mismo pueblo de Pedornes se localiza el monte del Castro, un pequeño poblado situado a 120 m de altitud, como en los casos anteriores se ha procedido a la separación del espacio habitacional mediante la excavación de un foso perimetral que separa el poblado de la ladera de la sierra.

Vista panorámica desde el este y la ladera de la que se separó el castro mediante la excavación del foso, se aprecia perfectamente el talud artificial, que estaría reforzado por una muralla, hoy arruinada y dispersa, sus piedras son usadas para los muros de separación de las fincas a lo largo de siglos. Foto: G.P.H.



 En este caso las dimensiones son algo más pequeñas pues apenas llega a los 4.000 m², y un foso más modesto de apenas 15 m de anchura en sus zonas más anchas.

Foso en su lado sur, corta el monte y individualiza el espacio
habitacional, por él transita un camino centenario. Foto: G.P.H.
El parapeto de la muralla perimetral también es más reducido, presenta además en su recinto habitacional grandes batolitos rocosos que limitan mucho el espacio disponible para las viviendas, lo  que lo convierte en el más pequeño de los poblados del valle litoral.
El camino que recorre el antiguo foso
Foto: G:P.H.











Panorámica desde el recinto del castro de Pedornes. Foto: G.P.H.

   Las vistas desde estos castros son espectaculares pues dominan toda la costa, lo que les permitía controlar el tráfico de cabotaje que transitaba a los largo de este litoral, tanto los barcos que ascendían hacia el norte como los que regresaban a sus destinos mediterráneos, fuesen estos fenicios o púnicos en un primer momento, más tarde los romanos.
Desde el castro de Pedornes, como desde la mayoría de esta costa, la presencia del mar es absoluta. Foto G.P.H.

Anzuelos de pesca de bronce
 del Tecla. Fuente: Museo del Castro-A Guarda
   Posiblemente todos estos poblados costeros tenían sus propias embarcaciones de mimbre y cuero, y ya en época romana de madera (en el Tecla se han encontrado clavos de hierro similares a los que se usan en las "gamelas" (Pepa Rey,1999), destinadas a una navegación de cabotaje corta y a la pesca, que suministraría en muchas épocas del año, cortas en alimentos agrarios, gran parte del sustento alimenticio, pudiendo funcionar de forma regular todo el año, salvo los parones debidos al mal tiempo. Anzuelos y pesos   de red abundan en los castros litorales, y en concreto en toda esta costa de Oia hay centenares de "pondus" de cuarcita, con dos escotaduras simples en su eje más corto, para poder atar la pieza a la red e incluso es probable el uso de nasas, pues muchos de estos pondus de cuarcita son demasiado pesados para una simple red y además son semejantes a los pesos que se introducían en las nasas artesanales, estos restos señalan que esta actividad fue muy intensa en este tramo de costa.
 Pesos de red de cuarcita, "poutadas", para redes y nasas. Fuente:  foto centralOcioengalica, recogida en Camposancos, A Guarda. Las laterales fueron recogidas por Luis Enrique Pazó y me ha permitido fotografiarlas, por lo que le doy las gracias.






 
   Además de sus dos puertos-fondeaderos principales existen otras calas de menor tamaño que debieron servir como pequeños puertos para barcas de pesca desde época antigua, medieval y moderna, así han quedado fijados en la toponimía puertos como el de Canela, dos Barcos, Canido, de Barcelos, Foz. Entre todos ellos y gracias a la amabilidad e información del geólogo Óscar Pazos (Blog Aterrageo), puedo hacer una referencia muy interesante sobre el puerto de Senín, ya que en un trabajo de hace unos años (1994) Óscar pudo fotografiar y constatar los restos de un empedrado que acondicionaba esta pequeña cala pedregosa e incluso localizó los restos de un molino circular entre los bolos de granito,  muy erosionado y alterado por la acción del mar.

Restos de empedrado portuario en porto Senín y de un molino circular romano en la costa de Oia. Foto: Óscar Pazos.



    En los "concheiros" de los castros litorales se han localizado restos de los productos consumidos,  bivalvos de rocas de la zona intermareal:  lapas, mejillones, percebes.
Ovejas en Sta Mª de Oia. Foto: G.P.H.
Junto a restos de erizos, espinas de especies de pescado como la lubina, dorada, sargo, pinto, maragota, mújoles e incluso se han detectado hasta jureles, lo que infiere la necesidad de redes y barcas de pesca. La generalización de aperos de hierro y de arados sin vertedera de momento, junto al uso del sistema de rozas y de barbecho, con abonado orgánico, permitió la ocupación de las tierras del valle, más fértiles y profundas les permitió disponer de más alimento, por lo que repercutiría en una mejora de la población y en un aumento de la demografía. Cultivos de cereal, trigo, cebada, mijo, a la que se sumaría legumbres y verduras, habas, guisantes, panizo, espelta, lino, bellotas y muchos otros productos.
Potro en la sierra de la Grova. Foto: G.P.H.
Vaca en Pedornes. Foto: G.P.H.
 Entre el ganado destacaría el bovíno, ovicápridos y porcino, caballos, los famosos asturcones y galaicos. En la Edad Media sabemos que los monjes del Monasterio de Oia criaron caballos en la Grova, constatándose muy temprano la realización de los primeros curros. En este aspecto toda la sierra alta de la Grova guarda innumerables restos de esta actividad secular, con restos de decenas de corrales pétreos para el ganado, como los impresionantes de "Os Puxeiros", en los que debió celebrarse curros y, en sus cercanías,  un "foxo do lobo, para acabar con estas consideradas alimañas y, es probable que fueran obras medievales y modernas dependientes del Monasterio de Oia.







"Os Puxeiros" en la sierra de la Grova, corrales de montaña para el ganado, caballos y vacas, de época medieval y moderna, auspiciado muy posiblemente por el Monasterio de Oia, ya que tenía la propiedad sobre todo el ganado que libremente pastaba en esta sierra. Aquí se debieron realizar los primeros curros. En sus cercanías se levantó un "foxo do lobo". En época antigua esta sierra debía estar llena de lobos, ciervos, jabalíes, osos y ganado explotado por los poblados que circundan la Grova. Foto: G.P.H.


    Una anécdota que nos permite entrever la abundancia de lobos en la sierra de la Grova sucedió en el siglo XVII, en un ataque sarraceno al Monasterio de Oia hubo que avisar a los vecinos de la parroquia para que acudiese a la defensa a toda prisa pues parte de la guarnición armada se hallaba esa jornada en una batida de lobos en las cimas de la sierra. Los castros de Oia explotaron los recursos ganaderos de las partes altas de la Grova, donde no hay apenas asentamientos de esta época (salvo el gran poblado de "A Cividade" y el pequeño de Mavia o los ya más alejados de Cristelos, en tierras de Tomiño y Pinzás).
Hipotéticas áreas de explotación agropecuaria ligadas a cada castro de la costa de Oia, los ríos ejercerían de fronteras naturales entre cada poblado. La línea costera, donde cada comunidad se abastecería de productos marinos con la bajamar, en rojo las calas y fondeaderos, en los extremos sur el de Oia, al norte el de Mougás, en medio pequeños puertos para barcas de pesca. Los mayores espacios corresponden a los castros de A Cividade de Mougás y al castro del Bosque en Oia, donde el valle es más ancho y las fallas asentadas en ellos generaron los puertos/fondeaderos más grandes en este tramo de costa, que permitían el fondeo de barcos de cierto porteFuente: Google Earth, interpretación G.P.H.


Iglesia de Pedornes, San Mamede, antigua parroquial de Oia. En su estado actual data del primer tercio del XVIII, a sus espaldas la imponente mole de granito de la sierra de la Grova, elevándose hasta casi  los 600 m del alto de CorrubeloFoto: G.P H















Cruz grabada en un dintel de un corral de piedra centenario en
 la base de la ladera del castro de Pedornes. Foto: G.P.H.
   Como ocurre en Mougás, la iglesia parroquial está en las proximidades del castro en ese afán por integrar y cristianizar los restos del pasado.

   Las cruces forman parte de la cultura cristiana que dio vida a las parroquias desde la implantación del cristianismo, durante el Bajo Imperio. Precisamente el peso de la organización eclesiástica hace pervivir la antigua división romana, cuando ésta ha desaparecido por la crisis y las invasiones. Los castros se van abandonando, pero en sus faldas, surgen nuevos núcleos auspiciados por los monasterios y los obispados, aquí en Oia eso estuvo muy presente
y ha quedado marcado en su paisaje histórico,
Crucero de Pedornes. Foto: G.P.H.
hasta tal punto que podemos encontrar cruces grabadas en los dinteles de los corrales centenarios, grabados con la fe de unos hombres que desean proteger  a sus animales de todos los males.

  Esta expresión de religiosidad rural de época moderna y contemporánea se une con la religiosidad antigua, donde lo sagrado podía estar en las cosas más pequeñas y cotidianas, como los dinteles de las puertas, perviviendo a través de milenios ese sentido apotropaico, ahora cristianizado. Una acción aparentemente sencilla pero que entronca directamente con costumbres milenarias, presentes en las jambas de las viviendas castreñas y romanas hasta los grabados sobre rocas y que nos dicen sin ambages, que la base de nuestra cultura es plenamente mediterránea, a través de influjos culturales sucesivos desde hace milenios.



  

7.2. CASTRO DE VILAR, PEDORNES. OIA

Análisis de la estructura del castro de Vilar, planta de tendencia oval, muy alterado por labores agrarias centenarias, gran fosos perimetral, corona granítica, en su zona E separada de la ladera por el foso, poseía una muralla que en esa zona era más potente, como en los otros casos analizados, siguen todos la misma estructura de edificación defensiva. Gran dominio visual de la costa, cercano a los campos de cultivo que se extienden a sus pies y con acceso directo a la sierraFuente: Mapa de Pendientes del Sitga-IET de la XUnta de Galica, Ortofoto del Pnoa del I.G.N,. Interpretación y montaje gráficos: G.P.H.





































   El castro de Vilar se halla a 400 m de distancia del río del mismo nombre. En el cauce de ese río, a un km de su desembocadura, se localizan los famosos petroglifos de barcos. Respecto del castro de Pedornes hay unos 900 m en línea recta. Como los anteriores su construcción se realizó mediante la excavación de un foso que individualiza este espacio del resto de la ladera, siempre procurando escoger puntos donde se destaca un alto, formado normalmente por la existencia de batolitos graníticos.
Vista sur del Castro de Vilar. Pedornes, Oia. Foto: G.P.H.

   En la zona de la ladera, las más desprotegida, es donde el foso tiene mayores dimensiones y al cortar la ladera crea un talud vertical que sirve de defensa al poblado, se refuerza además con una muralla perimetral, que es más potente en esta zona, en su momento formaría una posible torre.


Vista sur del poblado, justo desde la zona del foso, hoy alterado por los usos agrarios, destaca el talud del castro y vemos los muros de fincas con la piedra reutilizada de la muralla del asentamiento, a la izquierda la pista de acceso al recinto. Foto: G.P.H.


   Ese muro, hoy arruinado, crea un parapeto cubierto de vegetación y tierra y salpicado de sillares irregulares procedentes de la muralla. En muchos casos fueron usados como cantera para separación de fincas, en modernos muros que salpican estos castros y sus alrededores.








   El recinto de este castro está muy alterado por los trabajos agrarios que presentan sus terrazas, está lleno de vegetación en su zona sur, una pista de acceso cortó parte del muro, no se percibían cerámicas en ese corte pero sí que, en su superficie, pude apreciar algún resto de tégulas, procedente de las antiguas techumbres de las viviendas, lo que nos señala una ocupación o pervivencia en época romana o medieval.

Vista panorámica del recinto del poblado, repartido en fincas y campos de cultivo. Foto: G.P.H










 Tégula in situ. Foto: G.P.H.

Tégula en la superficie del castro. Foto: G.P.H.














Vista parcial de la costa desde el castro de Vilar. Foto: G.P.H.



8. ASENTAMIENTOS GALAICO-ROMANOS DE OIA.


8.1. CASTRO DEL BOSQUE: OPPIDUM ABÓBRICA DE PLINIO

























                     


                 
Analisis e interpretación de los restos arqueológicos de Sta. Mª de Oia, Castro do Bosque y area portuaria del Monasterio del Real de Oia. Fuentes: Ortofoto del PNOA del I.G.N., Mapa de pendientes del Sitga-IET de la Xunta de Galicia. Interpretación y edición G.P.H.


En la ortofoto de 1956 vemos el entorno de Santa Mª. de Oia hace casi 60 años, España es todavía un mundo rural y en ese paisaje casi medieval destaca el conjunto del Monasterio, casi tan grande como el pueblo. En la Edad Media el contraste sería parecido o más fuerte si cabe. Frente al Monasterio se ve el puerto/fondeadero y debajo del agua se intuye el malecón medieval, todavía no se había construido el nuevo. A destacar que la finca del Bosque, de aquella ya propiedad de los Bousó, estaba tan cubierta de maleza como ahora, y apenas se percibe el poblado castreño-galaico. Fuente: Ortofoto vuelo americano de 1956, del Sitga-IET de la Xunta de Galicia. Interpretación G.P.H.
   Para finalizar este recorrido por los asentamientos antiguos de la costa de Oia veremos el último de los poblados castreños, en este caso situado a 500 m del Monasterio de Oia, y sin embargo pasa totalmente desapercibido, mimetizado por un bosque cerrado de eucaliptos y acacia negra, tan espesa que resulta















prácticamente imposible observarlo aun estando cerca, a ello se suma que está situado dentro de una  finca privada, perteneciente a la familia Bouso, y a la que muestro desde aquí mi agradecimiento por las facilidades dadas para realizar la visita al yacimiento, en especial a D. Pedro Bouso Cedrón por su especial amabilidad y atención.
 
Vista desde el norte del poblado galaico-romano del Bosque. Solo si se conoce
su existencia es posible advertirlo, sino pasa totalmente desapercibido. Foto: G.P.H.
 Para la realización de este trabajo he empleado los medios disponibles a través de los visores del Instituto Geográfico Nacional, tanto el Iberpix, como el Sigpac, empleando las ortofotos de los satélites spot5 y los mapas de pendientes Mdt5m, así como las herramientas geográficas contenidas en el SITGA-IET de la Xunta de Galicia.
   Precisamente una de los cosas que más me llamó la atención de esta zona de costa fue el presenciar en el mapa de pendientes este yacimiento, casi imposible de percibir con Google Earth y con ortofoto, pero espectacular sobre el mapa de pendientes, en cuanto lo vi, pegué un salto sobre la silla, ¿como era posible que un poblado castreño con esta ubicación y con semejante foso pudiese pasar desapercibido?, lo entendí en cuanto realicé el trabajo de campo, y así se puede comprobar en los recursos gráficos que acompañan la entrada, la maleza y el arbolado es tan espeso que resulta imposible observar su morfología. Desde ese primer instante supe que estaba ante un yacimiento de gran importancia y mayor  interés...














....¿Y por qué planteo que es interesante?, bien, vamos a la faena:

    Hasta ahora hemos visto que los poblados de este tramo de siete km de costa se asientan todos en los pies de ladera de la sierra, excavados con fosos de grandes dimensiones para obtener unos recintos que se mueven entorno a la media hectárea, el castro del Bosque sigue estos mismos esquemas constructivos pero duplica a todos ellos en tamaño, posee un recinto de unos 8.000 m², grande para esta zona, y muy grande si
Vista desde el Alto del Castelo del poblado del Bosque, su foso enorme lo
delata, al hacerlo visible entre las copas de los árboles. Foto G.P.H.
pensamos que el recinto ha sido excavado en la ladera del monte del Soto o Bosque, por lo que su foso perimetral posee unas dimensiones enormes, comparado con lo que suele ser habitual, incluso en poblados más grandes, estamos hablando de que en sus zonas más anchas supera los 40 m y una profundidad de más de 20 m, nos da idea del enorme esfuerzo que supuso levantar este poblado, sin duda el más importante de todos los analizados. Si incluimos el borde exterior del foso abarcaría un área de 2 ha (medidas aproximadas tomadas con los visores Sigpac e Iberpix del Instituto Geográfico Nacional)






    Pienso que estas importantes dimensiones están a escala con su entorno, pues controla todo el valle de Oia y contiene el puerto/fondeadero más importante de toda la zona, de hecho la orientación del poblado es NNO 319º abierto hacia el mar y al puerto, por lo que su importancia física está en relación con la económica, la demográfica y la "política", ya que es el poblado más importante de todo este tramo de costa y sin duda ejerció un control sobre el resto de la costa y de la sierra.
Análisis del Castro del Bosque en el  mapa de pendientes del Sitga-IET de la Xunta de Galicia. Este gran castro presenta un foso perimetral de enormes dimensiones, un recinto de casi de 8.000 m², de planta ovalada, orientado SE/NO, por lo que se abre hacia la costa y hacia el puerto de Oia, su eje SE/NO mide aprox. 120 m, el eje SO/NE unos 80 m. Las medidas del foso son enormes, 20 m de profundidad en algunos puntos, entre 40 a 50 m de anchura, el poblado se  refuerza con una muralla perimetral, que en la zona SE alcanza unas grandes dimensiones, en el mapa de pendientes se ve que está derrumbada y conforma un gran talud de piedras y sillares que alcanza, visto desde el interior, unos 10 a 14 m de altura, desde su borde exterior hasta el fondo del foso unos 25 m de altura (ver el vídeo). El interior del poblado se estructura en tres recintos escalonados, separados por dos terrazas interiores orientadas SO/NE. El recinto superior está parcialmente ocupado por el derrumbe de la muralla y presenta una ligera pendiente descendente hacia el NO. El segundo es más estrecho y está cortado por una pista forestal que da servicio a la finca, dejando a la vista restos de muros de viviendas y cerámicas romanas y tardorromanas. El tercer recinto está en la parte más baja y es totalmente llano. En la zona SO el foso parece abrirse algo a la izquierda y deja entre este y la ladera del castro una especie de parapeto. Alrededor de todo su perímetro hay una muralla, conformada por sillares irregulares pero de tendencia cuadrangular, en este sentido parece más cuidada que los muros levantados en los otros castros analizados. Por todo ello en su mejor momento debía tener un aspecto impresionanteFuente: Mapa de pendientes del Sitga-IET, medidas realizadas con el visor Iberpix del IGN, interpretación y edición G.P.H.

 
   Si impresionante es su foso no lo es menos su muralla, analizando las ortofotos y los mapas de pendientes, se ve que en los bordes del poblado hay un resalte bastante pronunciado que delata la existencia de una gran muralla perimetral que refuerza, igual que vimos en los otros castros, la defensa proporcionada por el foso. Calculando con métodos de teledetección estimo que la altura en el borde SE del castro, respecto a la base del foso en ese lado, ronda los 20 a 25 m de altura y lo que es más sorprendente: desde el interior del recinto se aprecia un resalte de unos 10 a 15 metros correspondiente al parapeto de lo que fue la muralla, lo que señala un poblado que, aunque no llegue a la ha, podría ser tenido perfectamente como un auténtico "Oppidum", adaptado a la escala de esta comarca pero como cualquier poblado que ejercía un papel central estaba ubicado en un punto estratégico desde el punto de vista de las comunicaciones como puerto principal de este tramo de costa por lo que fue un punto de distribución del comercio marítimo, al lado de la vía secundaria de la "per loca marítima" (X.Tamuxe, 1975) que de Tude se dirigía por la costa hacia Vicus ¿Helleni? o ¿Burbida?, y llave de entrada desde la costa hacia la sierra de la Grova donde se explotaban minas de estaño y oro desde tiempos prehistóricos. Desde el siglo I d. C. sabemos que los romanos abrieron minas a cielo abierto en la sierra de la Grova que debieron ser controlados desde el castellum Tude y desde este oppidum. Realizada la visita de campo puede confirmar todas las características previamente teledetectadas, pudiendo observar in situ la potencia de la muralla en esa zona NE, vencida y arruinada forma un gran parapeto, es muy posible que en esa zona rematase en una gran torre defensiva.

Vista NE del foso, la ladera del monte donde está excavado el poblado. La foto esta realizada desde media ladera del foso, en su vertiente exterior. Desde el borde del asentamiento hasta el fondo del foso calculé unos 20 a 23 m de altura, hay que pensar que la muralla está totalmente arruinada, forma un talud plagado de eucaliptos y retamas, en su momento tenía que ser espectacular ver tremenda defensa. La anchura del foso desde el borde del yacimiento al borde exterior del foso supera los 45 m y en algunas zonas los 50 m. Este poblado fue levantado a conciencia, perfectamente pensado y calculado para tener una defensa que asegurara el poblado y la comunidad pues su ubicación costera les podría traer bastantes problemas . Foto: G.P.H. 
















Vista desde el interior del recinto de la muralla en el SE del poblado. La enorme muralla en esta zona todavía es perceptible en el gran talud generado por su derrumbe, la inclinación del talud es apreciable por el ángulo que genera la pendiente y los troncos de los eucaliptos y acacias que crecen descontroladamente. La línea roja señala el borde de la muralla y la base donde empieza el recinto, dándonos una mejor idea de su tamaño, parte de ese recinto está enterrado por el derrumbe de los muros. Foto e Interpretación G. P.H.



   Un sistema defensivo realmente impresionante, formado por un enorme foso y una muralla perimetral que en su zona SE alcanza un tamaño y altura acorde a su foso, realizada toda ella con sillares irregulares pero de tendencia rectangular y cuadrangular a diferencia de los sillares lenticulares o planos de los castros atalayas de altura, muro de mampostería pero de factura más cuidada.

Muralla perimetral en el borde SO del poblado del Bosque, realizada con aparejo irregular de tendencia cuadrangular y no plana como los sillares de las atalayas de altura. Entre los sillares más o menos uniformes en cuanto a tamaño se entremezclan grandes sillares que refuerzan la estructura. El hecho de que el yacimiento se localice en una finca familiar privada, ha permitido que se conserve muy bien su estructura, salvo la pista que lo cortó por la mitad la única alteración es la vegetación sin control. Es, desde este punto de vista, un yacimiento excepcional en el panorama arqueológico gallego. Sorprende comprobar  que hasta ahora nadie se ocupase de realizar una mera descripción o análisis superficial del mismo. Foto. G.P.H.

 El yacimiento se haya invadido de una vegetación tupida de acacia negra y eucalipto. La pista que circunda la finca para sacar la madera cortó por el centro el yacimiento dejando a la vista restos de muros de las viviendas, aparentemente de muros rectos, plenamente romanos por lo menos en este punto. En los perfiles y el suelo se podían ver restos de cerámicas comunes romanas, trozos de ánforas y anforetas y un trozo muy rodado de lo que parecía una terra sigillata, por lo tanto materiales de aspecto romano o tardorromano, y con indicios de comercio marítimo (ánforas y terra sigillata).

Las cubriciones de época romana se realizaban mediante una techumbre compuesta de unas vigas o armazón de madera sobre las que se colocaban este tipo de tejado compuesto de dos piezas: las tejas planas o tégulas se montaban unas sobre otras en ligera pendiente a una o dos aguas, y sobre el reborde lateral se acoplaban encima las ímbrices (imbricar) para que la lluvia no se filtrase. Sustituyó a los tejados de paja y barro. Este poblado esta plenamente romanizado e integrado en las formas romanasFuente:foto  central: http:artezafra.blogspot.com.Fotos laterales. G.P.H.








Restos de un borde de cerámica
común romana
. G.P.H.
Posible borde de ánfora. G.P.H.

 Las pastas eran claras con cocción mixta y en la mayoría de los casos con presencia de desgrasante grueso de cuarzo y mica. Entre esos restos abundaban gran cantidad de trozos de tégulas e ímbrices, señalando que las techumbres de los edificios estaban cubiertos con esta técnica avanzada, por lo que creemos que estos materiales son ya del siglo I d. C. como mínimo. En la tesis inédita pero consultable de Cavada Nieto, M: Galicia romana, circulación monetaria. 1973. Universidad de Santiago de Compostela cita el hallazgo en este poblado de un mediano de bronce del emperador Claudio (41-54 d.C.). Da la sensación que este poblado pudo poseer una larga pervivencia de hábitat, por lo que se relacionó de alguna manera con la historia del Monasterio, como veremos después al analizar la leyenda de la higuera, recogida en el "Tumbo Viejo". Si nos atenemos a su patrón de asentamiento y a su estructura podría originarse entre los siglos IV al II a. C., por los materiales apreciados in situ estaríamos en cronologías más allá del siglo I d. C.
Posible terra sigillata. G.P.H.
Cerámica decorada con guirnalda. G.P.H.
Al vincular la historia del Monasterio a este poblado (Tumbo Viejo), al menos de forma legendaria, podría estar señalando una pervivencia hasta el siglo IV o V d. C., la referencia de Idacio del año 445, sobre el desembarco suevo en el puerto de Turonio (bien pudiera ser Oia), podía señalar su actividad todavía, así como la del propio puerto, razón de ser de este asentamiento y de todos los de esta costa, ligado a la existencia de la riqueza minera de la sierra de la Grova.
Vista del recinto inferior, zona NO del poblado, sería el principal, pues es el que está orientado hacia la costa y la zona portuaria, hoy debido a la vegetación es casi imposible ver la costa desde aquí, pero desde sus casi 85 m de altura en este punto, 100 m en el más alto, se tiene un control visual del litoral próximoFoto: G.P.H.




















 Estamos ante un resto arqueológico de primer nivel, una auténtica joya para el patrimonio arqueológico galaico-romano

    La evidencia de estar ante un resto excepcional me planteó buscar una respuesta, parece claro que existe una vinculación directa de este poblado y la existencia del puerto fondeadero de Sta. Mª de Oia, pero sobre todo recordaba de mis lecturas durante la carrera y de las clases con el profesor D. Antonio Rodríguez Colmenero, así como las charlas con el profesor e historiador, ya fallecido y amigo desde mi juventud D. Manuel Fernández Rodríguez, que muchas veces nos preguntamos dónde podría hallarse el Abóbrica de Plinio. D. Manuel siempre comentaba si podría ser el monte Aloya, pero él mismo señalaba que el topónimo no podía explicarlo, pues Plinio usa el término Abóbriga y no alóbriga. Recuerdo en charlas con el profesor Rodríguez Colmenero que comentaba que probablemente sería el monte Tecla.

    A pesar de que este castro se conoce desde los años 30 nadie había realizado un análisis de su morfología y no hay constancia de que fuese visitado por especialistas, así me lo comentó D. Pedro Bouso, uno de los propietarios de la finca, por lo que, en cierta manera, resulta inédito para la investigación arqueológica y ni siquiera se ha hecho la delimitación del yacimiento a pesar de figurar en el catálogo arqueológico del Ayuntamiento, en el Plan de Ordenación del Litoral de 2008 y en Patrimonio.

Partiendo de estas premisas considero que este castro se trata del:
"Oppidum Insigne Abóbrica"del que hablaba Plinio en el siglo I d. C.







































8.2. HIPÓTESIS DE AVÓBRICA/ABÓBRICA


   Parece claro que el origen de Oia se halla en este poblado, es más, todo el tramo de costa analizado tenía que depender de este asentamiento, especialmente cuando toda la Gallaecia quedó integrada en el Imperio romano. Esta área pertenece al Conventus  Bracarense (La estructuración territorial y étnica del Conventus Bracarensis de D.Plácido Suárez), cuya capital administrativa era Bracara Augusta, la actual Braga en Portugal. Este conventus tenía los siguientes límites: por el sur el río Duero, por el norte y este abarcaba el sur de Pontevedra y casi todo Orense y comprendía a los siguientes pueblos, en sentido étnico, siguiendo las informaciones de Plinio el Viejo, en su Historia Naturalis ( libro III, 28):
Gallaecia con Diocleciano, Siglo III.Wikipedie.

   Contabiliza un total de 24 Civitates con una demografía de 285.000 habitantes, aunque Plinio expresa el término "capitum", por lo que  refiere a los cabezas de familia de forma exclusiva, es decir los hombres libres, lo que nos daría una cifra más elevada, si tenemos en cuenta que cada familia tendría al menos dos o tres integrantes, más los esclavos que pudiesen encontrarse en la región. Pero dejemos que hable  Plinio:

 [...“Simili modo Bracarum XXIIII civitates CCLXXXV capitum, ex quibus praeter ipsos Bracaros, Bibali,Coelerni, Callaeci, Equaesi, Limici, Querquerni citra fastidium nominentur”...].

Localización del "Oppidum Insigne" de Abóbrica sobre el mapa de Gallaecia  (modificado por G.P.H) de F.J. González García, R. Brañas Abad y C. Parcero Oubiña  Los Pueblos de la Galicia Céltica. Akal. 2007


[" Civitatium noven regio Cantabrorum. Flumen Sauga. Portus Victoriae Iuliobrigensium; ab eo loco fontes Hiberi XL p. Portus Blendium. Orgenomesci e Cantabris; portus eorum Veseiasueca. Regio Asturum, Noega oppidum. In paeninsula Paesici et deinde conventus Lucensis a flumine Navia Albiones, Cibarci, Egi, Varri, cognomine namarini, Adovi, Arroni, Arrotrebae. Promontorium Celticum, amnes Florius, Nelo, Celtici cognomine Neri et super Tamarci, quorum in paeninsula tres arae Sestianae Augusto dicatae, Copori, oppidum Noeta, celtici cognomine Praestamarci, Cileni. Ex insulis nominandae Corticata et Aunios. 
A Cilenis conventus Bracarum Helleni, Grovi, castellum Tyde, Graecorum subolis omnia. iae Siccae, oppidum Abobrica. Minius amnis, III ore spatiosus, Leuni, Surbi, Bracaram oppidum Augusta, quos super Gallaecis flumen Limia, Duris amnis"]


Derrotero costero de Plinio, interpretado por la profesora y arqueólogElena Castillo Ramírez, de la Universidad Complutense de Madrid, en el que señala el derrotero o ruta de navegación peninsular de Plinio el Viejo, identificando sobre el mapa los pueblos y elementos geográficos que Plinio considera más importantes para tener como referencia. La doctora Elena señala: ["Más en el sur estaban asentados los Copori y situada la ciudad de Noeta, que no hay que confundir con la antes citada Noega [15]; los célticos Praestamarci (al sur del río Tambre) y los Cileni (o Celeni, habitantes de Aquae Celeni, Caldas de Reis) eran limítrofes con el conventus Bracarum. Entre las islas cercanas, Plinio destaca Corticata (Arosa) y Aunios (Ons). Ya en el conventus Bracarum, estaban asentadas gentes de linaje griego: los Helleni (probablemente los mismos celeni arriba nombrados, del territorio de Aquae Celeni [16]) y los Grovi (situados en la península del Grove) [17]. Más hacia el sur se levantaba el castellum Tyde (Tuy). La ría de Vigo servía como referencia para localizar las islas Siccae (Cíes), situadas frente a su desembocadura, y Abobrica [18], asentamiento previo al Minius amnis (río Miño) ]18] Se considera Ribadavia por haberse traducido el nombre de Abobrica como “ciudad situada junto al río” y suponer que Ribadavia traduce el topónimo celta. Sin embargo la localización de este pueblo (junto al embalse Castrelo do Miño) no coincide en absoluto con la trayectoria pliniana, que menciona únicamente accidentes o poblaciones vecinas a la costa].
   
   Cuando Plinio describe la costa, lo hace de Norte a Sur, empezando por el mar Catábrico, hay que pensar que en esta enumeración de pueblos y accidentes costeros, islas y cabos es realmente un derrotero para navegación por lo que señala ciertos elementos manteniendo unas equidistancias, como si lo viésemos desde un buque navegando pegados a la costa. Plinio fue almirante de la flota de Miseno, en Nápoles, coincidiendo con la erupción del Vesubio en 79 d. C., algo que vivió de cerca, tanto, que encontraría la muerte cuando arrastrado por su curiosidad científica (dormía muy poco haciendo que le leyesen libros a todas horas tomando una cantidad inmensa de notas) ascendía hacia el volcán para examinarlo de cerca y una nube de gas tóxico acabó con su vida.

   En este derrotero comenta lo siguiente sobre el área costera, objeto de nuestro estudio, perteneciente a la Bracarense (Traducido);

 [... los helenos, los Grovios y la fortaleza de Tide (Tui), todos de origen griego; las islas Sicas (Cíes), la población de Abóbrica, el río Miño, con una anchura de cuatro mil pasos (3,8 km) en su desembocadura, los Leunos, los Seurbos y Augusta, ciudad de los Bracarenses, por encima de los cuales se encuentra Galicia...].



La desembocadura del Miño con "A Ínsua" en primer término y el monteTecla al fondo con parte de la costa oiense y la sierra de la Grova. Plinio nombra en su derrotero la boca del Miño, pues la considera el hito más importante para cualquiera que navegue por estas aguas, por ello se molesta en señalar el dato de su anchura. En la maravillosa  foto  realizada  por la excelente fotógrafa Marta G. Brea vemos una perspectiva aérea oblicua, tomada con marea baja. El río Miño fue una de las rutas fluviales más importantes durante la Prehistoria en el noroeste de la península, Plinio era consciente de su importancia y por ello señala hasta los "passum" de su boca, medidos desde la playa de Moledo (Portugal) hasta la punta de Camposancos (España), en la foto podemos observar que con marea baja la entrada más segura se hacia al sur de "A Ínsua" por la presencia de numerosos bajos.  G.P.H.







  
   Va enumerando los pueblos y las ciudades que considera importantes como referencia para la navegación, cita a los grovios que son la etnia que estaría asentada entre el sur del río Lérez y el Norte del Miño, es decir, que los habitantes de estos castros de Oia pertenecerían a este pueblo, nos señala que todos tienen un origen griego, como ya indiqué en el primer capítulo de la entrada tal vez una referencia a los antiguos viajes comerciales de estos navegantes a estas tierras del estaño, en los que pudieron establecer contactos con este grupo para iniciar un comercio regular, algo que quedó en la memoria de estos pueblos y que constataron los historiadores romanos, no solo Plinio:

 [...Justino, XLIV, 3,2, dice que los Gallaeci tenían origen griego y relaciona con ellos el río Chalybe (Miño), donde se encuentra oro (hoy esto es una realidad comprobada arqueológicamente). Vendría a ser la posición que Plinio atribuye a Helleni, Grovi, Tyde, en IV 112. En Castromao se han encontrado vasijas griegas del siglo IV, procedentes de este comercio mediterráneo, igual en en le castro de A Forca...] 

   Sobre la cuestión del origen griego se puede consultar el trabajo de "De griegos en Galicia" del libro de Callaica Nómina del tristemente fallecido D. Juan José Moralejo Álvarez.


   Da después unos datos muy concretos, que nos permiten pensar que los obtuvo de primera mano, posiblemente consultando fuentes directas y mapas de la época, pues la referencia geográficas son muy exactas, cita nada más mencionar a los Grovios, el Castellum Tyde, actual Tui,  tal vez por ser la ciudad capital de este "populi" constituido en una Civitates en tiempos de los Flavios, no en vano ocupa un lugar estratégico en la parte baja del Miño, en plena zona aurífera  fluvial, con las minas a lo largo de la sierra de la Grova y del cauce del río. Cruce de caminos y citada en el Itinerario de Antonino (no podemos olvidar que Plinio estuvo destinado en Hispania como Procurator Metallorum y debía conocer muy bien la situación de las minas auríferas).

    Hecho esto, vuelve otra vez a retomar el derrotero y pasa a  mencionar las islas Cíes, inmediatamente después cita la población de Abóbrica y después menciona el río Miño, señalando su anchura. 

   Es decir que si bajamos de Norte a Sur, Abóbrica/Abóbriga estará al norte de ese río, tal como lo describe estaría comprendido al sur de Cíes y al norte del río, con lo que en esa área concreta nos reduce mucho las posibilidades de ubicación de ese poblado. Si descartamos Baiona, puesto que el poblado prerromano existente en esta localidad fue conocido por el nombre de Erizana, sólo nos quedan las opciones comprendidas en la costa de Oia, y el castro del Tecla. Este último poblado es un buen candidato, pero desde mi punto de vista está demasiado encima del Miño, por lo que Plinio, considero, opta sólo por mencionar el río como referencia de cabotaje en esta zona, ya que lo considera el accidente geográfico más importante en esa zona de costa, lo marca como hito principal  señalando su anchura pues es navegable.  El topónimo actual, no guarda ningún tipo relación con el Avóbriga/Abóbriga de Plinio ni en estos años de excavaciones se ha hallado resto epigráfico que los relacione con ese Oppidum. Hay una referencia toponímica en un documento medieval del siglo XII en los archivos de la catedral de Tui en la que se menciona un "Mons Teurega": ["...in villa quam vocitant campos-ancos subtus mons Teurega territorio Tudense in focei minei"...], que explica el topónimo actual de Tegra. En cuanto al topónimo Tecla según Gerardo Sacau (Os Nomes da Terra de vigo, 1996) deriva del latín eclesiástico "Thecla". Y por otro lado este poblado a partir de finales del siglo I d. C., con la dinastía Julio-Claudia (30-69 a. C.) perderá importancia ya que sus habitantes lo irán abandonando para ocupar las tierras bajas, a raíz de las transformaciones urbanas auspiciadas por los Flavio (69-96).


8.3. UBICACIÓN DE AVÓBRICA/ABÓBRICA



   Muchos autores se han ocupado por la ubicación de este poblado, así a principios de siglo XX, en su Historia de Bayona, Don José de Santiago y D. Ulpiano Nogueira, tomaban la referencia de Plinio y consideraban que esta se localizaba en Baiona, pero al reconocer que Baiona no podría ser, pues era conocida en época romana como Erizana la llevan a Borreiros (parroquia de Gondomar), pero este castro es un poblado que no tiene la entidad como para calificarlo de oppidum, y no está en primera línea de costa, sino en el curso bajo del río Miñor, en una zona más bien discreta, desde luego no visible desde la costa.  
   Hacen mención también a las diferentes variantes del nombre recogidos por Plinio y por Mela, ya que este segundo historiador habla de Adóbriga/Adróbiga para referirse según ellos al mismo poblado, en esto no estaba de acuerdo el Padre Flórez quien, ya en su España Sagrada tomo XXII de 1758, aclara que el Adóbriga de Mela no puede ser el Avóbrica de Plinio, pues el primero lo sitúa en los Artabros.

Padre Flórez.Fuente: Jesus Salas Álvarez
   Algunos autores lo relacionan con Ferrol, ellos se inclinan por la forma de Mela (siguiendo probablemente a D. Miguel Cortés y su diccionario geográfico antiguo de Hispania de 1836) ya que les permite hacer un análisis etimológico a la carta, en el que prefijo Ado -lo consideran griego y significaría "de abajo", "de la hondonada" y el sufijo briga, término celta-indoeuropeo, poblado, ciudad fortificada. 
  D. José y D. Ulpiano desconocían en 1902 (hay constancia  desde 1936) la existencia del yacimiento de Oia. Sin embargo dudamos bastante, como Flórez, que la forma Adóbriga se ajuste al Avóbriga de Plinio y más todavía que el castro de Borreiros pueda ser este poblado.




D. José Hervás y Panduro.Wikipedia
Puente de Chaves y columna del Padrón de los
Pueblos. Fuente: Wikipedia
   Otro autor que menciona esta cuestión en 1804 es el abate jesuita e ilustrado D. Lorenzo Hervás y Panduro, filólogo prolijo, autor erudito que destacó por su preocupación para que los sordomudos pudiesen acceder a la lectura y aprendizaje contenidos en los libros. En su Magna Obra Catálogo sobre las lenguas de las naciones conocidas, en su volumen V, hace referencia a éste topónimo de Plinio, indicando su preferencia por Bayona (desconocía el término Erizana) y señala otra variante del término, esta vez recogida en un monumento bien conocido, El Padrón de los Pueblos, famosa columna que se halla en Chaves, la antigua Aquae Flaviae, erigido en época flavia en el año 79 d. C., en honor de los pueblos que habían recibido el "Ius Latii" ese año. Entre los diez populi citados en la columna, aparece Aobrigens, es decir los Aobriguenses, se cita la gentilidad, por lo que su ciudad sería Aobriga,  aquí el epigrafista o bien por error o porque en el 79 d. C. el nombre evolucionó a ao- y por ello lo escribió de esa forma. Muchos especialistas consideran que se correspondería con el Abobrica-Avobrica de Plinio. En este sentido en el libro Los Pueblos de la Galicia Céltica de Francisco Javier González García y otros se dice:


cita del libro: "Los Pueblos de la Galicia Céltica" F.J. González García, R. Brañas Abad y C. Parcero Oubiña


Joao Fontes, del
CSIC

   El arqueólogo portugués Joao Fontes en un artículo titulado "O padrao dos Povos de Aquae Flaviae", publicado en Academia.edu (2006), considera que los pueblos citados estarían en el área de influencia de Chaves pero sin ser capaz de situarla de forma definitiva, por lo que da varias opciones, apoyándose en otros investigadores:


[...Será possível, na senda de Jorge de ALARCÃO (2004a: 452-453), apontar uma possível civitas no vale do Rabagão, sendo eventualmente o seu centro capital o Castro de S. Vicente da Chã, freguesia de S. Vicente da Chã, concelho de Montalegre. Esta civitas deverá fazer fronteira a ocidente com o território dos Bracari, fronteira esta definida pelas serras da Cabreira e do Gerês. O nome desta civitas deverá encontrar se “Padrão dos Povos” , podendo tal vez corresponder aos Aobrigenses ou Avobrigenses ou, em alternativa, aos Naebisoci ou Aebisoci...].

[...
De referir ainda uma possível civitas com capital em Pinetum, aglomerado referido por Ptolomeu(II, 6, 38) e no Itinerário de Antonino, logo a seguirà mansio de Ad Aquas na Via XVII, e que faria fronteira a Leste com os Zoelas, que já se incluíam no conventus Asturicensis , localizandose, desta forma, no limite oriental do conventus Bracaraugustanus (MARTINS et al.2005: 283), definido pelas serras de Nogueira e de Bornes. O centro capital desta civitas poderá eventualmente identificarse com o Cabeçode Vale de Telhas, freguesia de Vale de Telhas, concelho de Mirandela. O nome desta civitas deverá também encontrarse referido no “Padrão dos Povos”, podendo eventualmente identificarse com os Aobrigenses ou Avobrigenses ou, em alternativa, com os Naebisoci ou Aebisoci...]


   Para este autor, Aobriga/Abóbrica estaría en ambos casos en territorio actual de Portugal, alejados por tanto de la costa, por lo que o bien aobriguens no es la misma gentilitatis de la que habla Plinio y Mela (esto ya lo apuntó Hübner a mediados del siglo XIX), o de ser la misma no podría estar situado en esas zonas de interior, pues Plinio está estableciendo un derrotero costero. El hecho de que no se haya podido establecer la ubicación concreta de ese oppidum en el entorno de Chaves es una prueba de que no se ubica en sus cercanías.  

Profesor D.Antonio Rodríguez
Colmenero.Fuente: Academia
Bellas Artes.
   
   El profesor Rodríguez Colmenero propone una ubicación hipotética, en la orilla izquierda del Sabor, entorno a Torre de Moncorvo, aunque, por otro lado, defiende que el Avóbrica de Plinio podría estar en el monte Tecla.


   Pero cabría preguntarse ¿por qué una ciudad litoral, relativamente lejana respecto de Chaves, aunque perteneciente al mismo Conventus, aparece reflejada en esa columna conmemorativa?.  ¿Tal vez por que recibió la ciudadanía al mismo tiempo que el resto de los pueblos citados en esa columna?, o simplemente porque no son la misma ciudad. Optaremos por una de estas cuestiones más adelante.

    Hemos visto como los estudiosos desde el s. XVIII a día de hoy tienen opiniones dispares respecto a la ubicación de Abóbrica. Además de Bayona, actualmente, unos consideran el Tecla/Tegra como posible candidato (Rodríguez Colmenero, A. Madroñero), otros han propuesto que sería Ribadavia (Gregorio Mayans, Jorge Cardoso, Padre Sarmiento...), ya que señalan, según ellos, que el significado de Abo es el de río, y que este prefijo, suponen, derivaría al río Avia, "el poblado al lado del río Avia". Otro grupo lo sitúa hacia el interior de la provincia de Orense, así ocurre con Lambrino que lo lleva al entorno del río Ave, pero sin precisar más, o Manuel Alberro que propone como posible la localidad orensana de Oimbra en su artículo "Los Pueblos Celtas de la Península Ibérica", citando a Lopez Cuevillas.
  Otro grupo de investigadores lo sitúa en un lugar indeterminado de la costa sur de Pontevedra (Elena Castillo, F. J. González, J.R.Jiménez o el mismo Jürggen Untermann, aunque este se inclinaba por situarla al sur del Miño), pero siempre ligado al litoral, descartando que puede llevarse ese Oppidum hacia el interior.

   Considero, de acuerdo con la profesora Elena Castillo, que todas las alternativas del interior no pueden ser en ningún caso la ciudad que cita Plinio, pues es evidente que dista demasiados kilómetros de la costa y que las Cíes quedan más lejos todavía. El texto de Plinio aparece completo, sin interrupciones y establece un orden consecuente y sus premisas pasan por: cercanía a la costa, a las 
Cíes, al Miño y al "populi" de los Grovii, con lo que no podrían ser en ningún caso válidas las propuestas de la zona de Chaves o de Ribadavia. 

    Si partimos de las referencias "plinianas" estaríamos hablando de una posible ubicación geográfica al sur de las Cíes y al norte de la ribera del Miño (una vez descartado el Tecla/Tegra,  y más atendiendo a la referencia del Padrón de los Pueblos del año 79 d.C. fecha en la que el Tegra estaba en plena decadencia). El único tramo de costa que nos queda es el de Sta. Mª de Oia, y a lo largo de este trabajo hemos visto que la concentración de poblados y restos romanos es realmente significativo. Mucho más lo es el hallar un poblado como el Castro del Bosque, con esa estructura defensiva impresionante, con ese gran foso y muralla, y un tamaño cercano a la ha, nos señala que no es un poblado cualquiera, se encuentra en la localidad de Oia, frente al puerto/fondeadero más importante de toda esta costa, puerto que estuvo en los derroteros medievales y modernos y muy probablemente mantenía esa importancia desde la Edad Antigua. No considero casual que en la orilla de ese puerto se instalase todo un monasterio cisterciense en la Edad Media, el único con esa ubicación de toda la orden, para mí, está señalando una tradición portuaria que debió alcanzar su cenit en época romana como puerto de cierta  importancia en la navegación de cabotaje a través de la costa atlántica durante el Imperio. En la Edad Media, el Monasterio estará relacionado con los diezmos y foros ligados a sus posesiones territoriales y los ingresos derivados de sus servicios portuarios, así como de la pesca y la influencia a lo largo de toda la costa sur pontevedresa (ejerciendo tutela y dominio sobre puertos como Baiona, La Guardia, Panjón y la Isla Sur de las Cíes). ¿De no haber habido un puerto de cierta importancia estratégica durante la Antigüedad en Santa Mª de Oia, se habría instalado este Monasterio tan importante en este lugar?...mi respuesta es no, aunque posiblemente no sea este el único factor que influyó en esa ubicación tan particular.



8.3.1. EL TOPÓNIMO DE OIA

                                               
   Otro elemento a tener en cuenta, a falta de fuentes epigráficas, es el propio topónimo de Oia, como señala el tristemente fallecido Gerardo Sacau, gran filólogo y apasionado de la Historia, miembro fundador del Instituto de Estudios Vigueses, en su libro Os nomes da terra de Vigo, IEV, 1999. Al analizar este término, señala lo opacidad de esta palabra desde el punto de vista etimológico y su carácter prelatino

    Para el historiador tudense Francisco Avila y La Cueva, en el siglo XIX, el nombre de Oia se relaciona con su emplazamiento, [..."por tener su asiento a orillas del mar, en un agrande profundidad mirada, con respecto a las elevadas sierras que tiene por el oriente, la nombraron Oya, derivado de "OYO"...].(C.Manso,1999). Sin embargo esta explicación etimológica resulta demasiado simple y no tiene un apoyo filológico suficientemente razonado.
Gerardo Sacau. Fuente: Faro de Vigo

   Retornando a la obra de Gerardo Sacau, este destaca la propuesta del lingüista Jose Mª Piñol Aguade, la misma que sigue Edelmiro Bascuas (también ya fallecido) para esta palabra en su relectura del epígrafe de Santa Comba Sería un hidrónimo emparentado con términos como Noia, Ulla, Oja, con significado de río o manantial o por extensión "pradera húmeda", derivado en este caso del germano "auwuja". 

Luis Monteagudo García
   Siendo interesante estas aportaciones con una base etimológica seria, lo es mucho más, para el caso que nos ocupa, que el mismo G. Sacau reflexiona sobre el posible origen celta-indoeuropeo del término OIA, recogiendo las tesis de dos ilustres y grandes investigadores, el arqueólogo D. Luis Monteagudo García y el lingüista y filólogo D. Abelardo Moralejo Lasso, padre de una saga de intelectuales y profesores de gran talla, los Moralejo Álvarez, de los que, por desgracia, han fallecido recientemente, D. Juan José Moralejo Álvarez, catedrático de universidad de Lengua y Literatura Griega en U.S.C. y  D. Serafin Moralejo Álvarez  catedrático de universidad de  Historia del Arte en la U.S.C., grandísimos intelectuales, investigadores y profesores, a los que quiero recordar desde estas páginas a modo de humilde homenaje, pérdidas irreparables para el acervo cultural de Galicia y España.
Serafín Moralejo Álvarez.
 Fuente:
El País
Juan José Moralejo Álvarez
   Retomando la cuestión de nuestro estudio,  D. Luis Montegudo y D. Abelardo Moralejo proponen una estructura céltica para Oia, relacionándolo con el AVÓBRICA o ABÓBRICA del escritor Plinio, en base a la forma AOBRIGUENSE de la inscripción de Chaves, que anuncia una contracción de AVO- en O, y la posterior reducción del elemento -BRIGA en -IA, usando una fonética muy arriesgada pero posible, en palabras de Sacau, AVÓBRIGA} OBRIGA}OIA / OYA.  Como apoyo a esta posible etimología podemos citar el topónimo del monte Aloya probablemente  derivado  de  un  sufijo  en -briga (poblado fortificado, ciudad), puesto 
que, como vimos en el primer capítulo, allí se asentó una enorme fortaleza altomedieval y antes un castro prerromano. Es evidente que uno no es especialista en etimología ni está a la altura intelectual de tan eminentes personas y por ello he consultado a  D. Jose Luis Moralejo Álvarez, hermano de los antes mencionados,  catedrático de universidad, licenciado en Filosofía y Letras Filología especialidad de Filología Clásica por la UCM y Doctor en Letras lásicas por Bolonia con Premio Extraordinario, actualmente profesor  catedrático en la Universidad de Alcalá, esta cuestión que 
Jose Luis Moralejo Álvarez
planteaba su padre D. Abelardo y el profesor Monteagudo y su respuesta no pudo ser más clara: ["le reitero que la etimología Abóbriga de mi padre y de Monteagudo (no recuerdo de quién primero) para Oya/Oia me parece altamente probable, por no decir segura. Lo que no recuerdo es que el primero hablara nunca de restos arqueológicos, aunque tampoco eso era lo suyo"].
 
   Quiero agradecer desde estas líneas al profesor D. Jose Luis Moralejo su amabilidad y su ayuda desinteresada.



    La existencia de este poblado en la misma Oia, junto a todos los demás importantes restos y evidencias de presencia galaico-romana en este tramo de costa, lo convierte en un asentamiento coherente con los datos geográficos de Plinio que lo menciona por ser un puerto de cabotaje principal en este tramo de costa, en un punto equidistante entre las Cíes y el Miño como corresponde a un derrotero costero, coherente con los restos epigráficos de Chaves y Tarraco (donde se localizó una estela de un Flamen, sacerdote encargado del culto oficial a Augusto, que falleció en la capital de la Citerior y que era originario de Avóbrica, tal como expresa en su epitafio) y el término de Plinio y Mela. Y coherente con la hipótesis etimológica de los profesores Abelardo Moralejo y Luis Montegudo que de esta forma se ve reforzada, pues se confirma la existencia de un poblado relacionado con el topónimo.

   En este sentido podemos responder a la cuestión planteada anteriormente, ¿es la misma ciudad la citada en el Padrón de los Pueblos de Chaves y el Avóbriga de Plinio?, para mí no hay duda, ya que es improbable la existencia de varios oppidum, en palabras de Plinio, con el mismo nombre dentro de un mismo Conventus, el por qué de esa relación está por demostrar, pero seguro tiene que ver con la importancia estratégica de este puerto de Oia en la Antigüedad y de las relaciones establecidas con los otros núcleos urbanos del Conventus Bracaraugustano, y con la propia administración romana.   





   Por algún motivo este poblado costero recibió el Ius Latii en tiempos de Vespasiano (momento álgido de la explotación minera en Hispania), junto a otras  nueve ciudades del Conventus Bracarense, durante el siglo I d.C., en ello probablemente influyó  las explotaciones de oro y estaño que se dieron en su entorno (sierra de la Grova). Este oppidum exportaría parte de esas producciones por su puerto y de ahí su importancia estratégica, sumada a su posición en el litoral como único fondeadero seguro, en una costa rectilínea y peligrosa, lo que obligaba a los barcos a buscar refugio en esta cala. Con  los Flavios se produjo la plena integración al mundo político-administrativo al Imperio del Conventus Bracarense, de tal forma que el poblado de Oia, debió ejercer un dominio y control sobre este tramo de costa y seguramente sobre gran parte de la sierra de la Grova, siendo Castellum Tude la capital del del territorio perteneciente a 
Vista aérea de Castellum Tude, la actual Tuy. Ciudad con un pasado histórico excepcional, centro del poder local romano en época antigua, distrito minero aluvial de primer orden, mansio principal en la Vía XIX, puerto fluvial y llave del Miño interior. Sede episcopal en la Edad Media, antigua capital del Reino de Galicia. Desde el aire apreciamos su grandeza. Foto:  de la magnífica reportera fotográfica del Faro de Vigo, Marta García Brea. G. P. H.



la "civitates" de los Grovii, que abarcaría un territorio muy amplio, seguramente dividido a su vez en entidades menores, y en ese segundo nivel estaría Abóbrica, junto a otros oppidum importantes, situados estrategicamente en el territorio (caso del mismo Tecla, bien es cierto que este poblado perdió importancia a partir del año 69 d. C. y en zonas del interior y cronologías anteriores, castros como el de Cabeza de Francos). La evolución de este sistema romano seguramente está detrás de la constitución del territorio de Turonium (Terra de Turonium) durante el Bajo Imperio y la Alta Edad Media, articulado sobre la organización territorial eclesiástica, que tomaron como base los restos de estas unidades administrativas galaico-romanas en el Noroeste, por ello no debe ser casual que el centro de Turonio esté en torno al Bajo Miño, con epicentro en la sierra de la Grova, aquí la minería fue clave, y tenga a Oia como un punto de referencia, por ser su histórica salida portuaria. Junto a las antiguas ciudades que ejercieron un papel determinante durante el Imperio, con Tude, convertida en obispado, cabeza de una diócesis altamente romanizada y que coincidiría a grandes rasgos con el antiguo territorio de los grovios.
  
   Una cosa más sobre el topónimo de Oia, en este caso aportada por un investigador polémico en el mundo de la arqueología y que demuestra la complejidad del estudio etimológico, pero que me pareció interesante pues aporta una información complementaria. Según G.Díaz-Montexano: [... Oia/Oêa (pronunciadas como Ia/Oia) son dos variantes del griego Ois, que se puede traducir como "la oveja o el carnero".
   El nombre de Oia es un topónimo que aparece en el área de las islas de Creta y Santorini. El ejemplo más conocido es el de la Villa de Oia, que está en la propia Isla de Santorini, y que antiguamente era una colonia fenicia...] (Fuente: Celtiberia .net)

El Oia griego de Santorini, asentado a lo largo de los acantilados de la Isla, el puerto en la base de los mismos. Fuente: Wikipedia
  Sin embargo la hipótesis de un nombre griego para Oia no parece sostenerse a la luz de la etimología, puesto que -OIA parece claro su relación con el sufijo (-Brica -Briga), tal como lo expresa Abelardo Moralejo Laso, en su obra Toponimia gallega y leonesa. Pero independientemente del origen del nombre, las relaciones mediterráneas que subyacen en el planteamiento de Montexano fueron una realidad constatable.

 Otra perspectiva del puerto/fondeadero de Oia, con mar en calma podía acoger perfectamente naves más grandes.  Es muy posible que el lugar que hoy ocupa el monasterio guardase restos de época romana, ligados a la actividad portuaria. Fuente foto: Voo Oblicuo del Plan de Ordenación del Litoral de la Xunta de Galicia. G.P.H.


    En este caso, el Avóbrica de Plinio está situado a 15 km (10,1 millas) del Miño y a 20 km (13,5 millas) de Tui, a 21 km de las Cíes (14.1 millas romanas),  medidas lineales tomadas de Google Earth. Sabemos además que Oia estuvo en contacto directo con la isla Sur o de San Martín en la Edad Media, pues la recibió en posesión por donación de Fernando III en 1228,  una relación que ya se recoge de algún modo en los relatos legendarios en el origen del Monasterio, recogidos en el Tumbo Pequeño de 1739, y por otros autores en el siglo XIX. La leyenda dice que fue San Fructuoso en el siglo VII el que fundó un monasterio en esta costa, al que llamó Peonense, embarcándose después con alguno de sus discípulos, y a corta distancia halló una isla deshabitada en la que fundó otro monasterio, de lo que se infiere que dicho monasterio Peonense sería el de Oia y la isla, una de las Cíes. Este relato legendario, no histórico, podría esconder una antigua relación de esta costa y las islas Cíes.

  Soy consciente de la ausencia de fuentes epigráficas, de momento, pero las evidencias presentadas están  razonadas y presentan suficiente peso. Sería necesario realizar un trabajo que conllevase la excavación y puesta en valor de dicho poblado, para mí, sin duda, el que mencionaba Plinio hace 2000 años. La emoción que me produce poder afirmar esto, aun con toda la prudencia, compensa las horas que me he pasado delante del ordenador, robando tiempo al sueño y a la familia (a la que agradezco su inmensa paciencia) lo que me ha permitido realizar este apasionante viaje al pasado y de alguna forma conectarme con un personaje histórico tan destacado como fue Plinio el Viejo, traspasando las capas de la historia, y demostrando que a estas alturas de siglo, todavía se pueden encontrar pequeñas troyas en el patio trasero de casa y que quedará siempre mucho por hacer y decir sobre temas de los que realmente solo entiende el tiempo.



8.4. EL ORIGEN LEGENDARIO DEL MONASTERIO DE OIA Y SU RELACIÓN CON EL CASTRO DEL BOSQUE Y EL TECLA
   
  
   En el trabajo de Carmen Manso Porto sobre el Monasterio y en el Historial de Oia de D. Jose Rey  Iglesias se recoge la leyenda del tumbo pequeño de 1739, en el que se relata cual fue el origen del Monasterio de Oia. En ese relato, en mi opinión, se esconde una leyenda disfrazada de hecho histórico, trasladada a la Edad Media, en época de Alfonso I.

  El tumbo de 1739 también se ocupa "del lugar o sitio de Oia antes de la fundación del Monasterio y de las causas de éste", dice así este relato legendario:

["Fortificados los moros por este tiempo (siglo VIII) en el castillo de Santa Tecla, y los cristianos en el de Oya, después de varias escaramuzas suspendieron las hostilidades por el invierno haciendo tregua y pacto, para que en tiempo de los higos nuevos entregarían los moros a los cristianos la plaza y el castillo de dicho monte o que la defenderían y quedarían dueños y señores de la tierra el que venciese. Esperaban los moros recibir refuerzos desde África y como la providencia protegía a las armas de Alfonso I, hizo el milagro de que una higuera que tenían los cristianos en el foso del castillo produjese fruto maduro y sazonado a mediados de febrero, llevaron un ramo de ella con sus higos maduros a los moros, dándoles a entender que era llegado el tiempo de la pelea, los cuales reconociendo con asombro el prodigio, dejaron el castillo de la Guardia y el Monte Tecla yéndose a Portugal como pactaron."].

    En el Tumbo grande, escrito entre 1700 y 1832 habla de la ermita de Nuestra Señora que levantarían los cristianos para celebrar su triunfo y esta sería la primera habitación para los monjes de Oia. En el Historial de Oya, indica Juan Rey lo siguiente: ["...se deduce que el monasterio benedictino reducíase a un gran caserón construido todo él de fuertes maderos procedentes de embarcaciones arrojadas por el mar a la costa]. El P. Brito, historiador en el siglo XVIII, afirmaba, en su Historia de Braga, que las maderas de este cenobio eran riquísimas, ostentando labores de súbito valor"...], allí se reunirían los monjes de los tres comunidades (San Cosme, Loureza y Oia) antes de su fusión y quizás en este lugar se levantaría el nuevo monasterio.
   Pero el autor del tumbo pequeño (1739) supone que este emplazamiento no era «acomodado ni apto para fortaleza o castillo», habiendo en sus alrededores lugares más elevados, como el que supone el más idóneo: «el montecillo que hay inmediato y enfrente de la entrada y puerta del soto o bosque, en cuya cima se ve una pequeña llanura, y en toda su circunferencia, al resbalar, vestigios de muralla o pared gruesa, que entonces se llamaba el Castriño o Castillo» (del artículo "El Monasterio del Real de Oia", de Carmen Manso Porto, 1999).


8.5. SOBRE LA IDENTIFICACIÓN DEL CASTILLO QUE SE CITA EN LA LEYENDA Y EN EL TUMBO DEL SIGLO XVIII
                             
                       
   Sobre la identificación de este Castillo de Oia, Carmen Manso y otros, lo sitúan sobre el monte Castelo, pues da la referencia del pintor Enrique Campo que en 1909 realiza una excursión al Monasterio y cita expresamente el monte Castelo, que preside desde sus 480 m de altura todo el valle de Oia, sin embargo tanto las referencias de la leyenda como las que da el autor del Tumbo Viejo no permiten sacar esa conclusión, es más, el supuesto Castillo mencionado en el la leyenda del tumbo  viejo de Oia  se corresponde con el castro del Bosque, no con el Castelo.

   Las pruebas en las que me apoyo para sacar tal conclusión son las siguientes:

   La primera de ellas está en el propio relato de la leyenda, pues cita claramente que el lugar donde se produce el milagro de los higos es en el "foso" del castillo y como señalé en el tercer capítulo de la entrada, el Castelo no posee foso, sus defensas las da su potente muralla y su situación elevada sobre un promontorio rocoso del borde de la sierra a 500 m de altura. El castro del Bosque si se caracteriza por algo es por su enorme foso, por lo que el relato legendario coincide con esa realidad histórica. Después haré una reflexiones sobre el hecho de que sea precisamente el foso un elemento fundamental en este relato histórico-legendario.
Arriba a la izquierda el Castelo, desde sus imponentes 480 m de altura, abajo
 a entre 90 a 100 m de altitud el Castro del Bosque, el círculo que se  forma
entre las copas de los árboles. El adjetivo "montecillo" al castelo no parece
 muy correcto, s.i describe mejor el castro del fondo del valle. Foto: G.P.H.
    La segunda evidencia, también muy clara, nos la da el propio autor del tumbo nuevo:[ «el montecillo que hay inmediato y enfrente de la entrada y puerta del soto o bosque, en cuya cima se ve una pequeña llanura, y en toda su circunferencia, al resbalar, vestigios de muralla o pared gruesa, que entonces se llamaba el Castriño o Castillo»], da exactamente la ubicación del poblado o castro del Bosque, incluso indica que era conocido como Castriño o Castillo, está exactamente en ese punto, en el borde del lugar llamado Soto o Bosque, en la base del monte Castelo, a 100 m de altura y 500 m de la orilla, por ello usa el término de "montecillo", para referirse a la corona que apenas resalta de su entorno y que además describe muy bien, pues tiene una forma ovalada de tendencia circular, por eso habla de circunferencia y al estar rodeado por una muralla era lógico que esta, una vez arruinada se esparciera por todo el talud que conforma la estructura del poblado, cosa que no sucede con el Castelo (obsérvese en las fotos las formas de las plantas de ambos poblados), pues además de no tener esa forma, se le puede calificar de muchas cosas pero nunca de "montecillo" con sus casi 500 m de altura. Por lo tanto el monte conocido como Castriño se corresponde con el  poblado del Bosque.
Planta del Castelo Ortofoto PNOA,
 del I.G.N. de España.Iberpix.
 planta castro do Bosque. Ortofoto PNOA,
del I.G.N. de España.Iberpix.
                                                                                       
    Tenemos por lo tanto una leyenda ubicada en época medieval, pero que curiosamente relaciona dos poblados castreños o más bien galaico-romanos, separados por apenas 15 km, que ocupan la misma línea de costa y que en su momento debieron ser cabeceras en sus respectivos dominios, dos poblados vinculados directamente con el mar, es decir con el tráfico marítimo en las rutas de navegación atlánticas. Me pregunto si esta leyenda está recogiendo un posible relato con base histórica que se remontase a la época antigua, en la que por algún motivo se produjo un enfrentamiento entre los habitantes del Castro de Oia y los del Tecla, no olvidemos que los Mouros/Moros es como se identifican a los pobladores antiguos, precisamente por que ese concepto es una creación de la Baja Edad Media y principios de la Moderna, la tradición popular fijó a los moros como los responsables de todos lo restos del pasado (aunque son unos moros transfigurados, pues son rubios y altos; el sufijo mor- es un sustrato etimológico prelatino, que significa "montón de piedras"), pero es común en toda España y Portugal. Los primeros documentos donde se recoge este termino son del siglo XVII (Marcos Martinón), en las actas judiciales de principios de ese siglo de la Real Audiencia de La Coruña, cuando se desata una segunda fiebre del oro con los retornados de la aventura colonial americana y se produce la reapertura y expolio de miles de tumbas megalíticas, en busca de los supuestos tesoros que estas supuestamente escondían.
      Es conocida la historia del licenciado Pedro Vazquez de Orxas , que consiguió una licencia real para abrir estas tumbas de los "famosos galigrecos" a principios del siglo XVII -1606- de forma exclusiva, para compartir el oro con la Corona. Enterados los vecinos y parroquianos de Galicia se produjo una auténtica fiebre incontrolable, que llevó al expolio de prácticamente el 100% de las tumbas neolíticas, el Rey Felipe III para evitar en lo posible que se le escapara el "negocio" dictó unas penas durísimas para evitar los robos, incluso mandó que se colocasen en todas los restos y tumbas horcas para señalar que el que excavara sin autorización las mámoas perdería la vida, y así ocurrió en algún caso, aunque no tenemos noticia que este procedimiento salvara al Reino de la bancarrota, pero si que supuso el destrozo de miles de restos históricos y algún que otro disgusto a los parroquianos denunciados.

   Esta leyenda de la higuera, recreada en el siglo XVIII, pudo adornarse, para hacerla más comprensible y verosímil, dándole un toque histórico, al ubicarla en tiempos de Alfonso I. Desde luego en los archivos históricos no hay constancia de este hecho, y no tenemos ninguna prueba de que en el Tecla se hayan encontrado restos musulmanes y del castro de Oia, sospechamos que sus materiales son castreños y romanos pero no sabemos si pueden llegar a la Edad Media, los más tardíos del Tecla llegan hasta el siglo V.
   Por otro lado no sería la primera vez que subsiste un relato legendario en el que se describe un enfrentamiento entre castros, un mito de base histórica pues relata hechos y no fantasías, no es muy abundante, pero casualmente, hay otro paralelo semejante en dos castros de la Cañiza, concretamente en el de "A Cerquiña" y en su vecino de "A Cividá", en la parroquia de As Achas, allí Francisco Javier Fernández Nogueira recogió la siguiente leyenda para su completo trabajo sobre el Oppidum prerromano de San Martín de Ladróns (que estaría, por cierto, en el límite del territorio de Turonio) publicado en la Revista Glaucopis nº 14 (2008-2009):



       Vemos que comparten una base común, cristianos contra moros, estos siempre son derrotados, normalmente detrás de estos relatos se suele esconder una realidad histórica, en el caso de la Cañiza, Javier Fernández plantea que el significado de los cristianos tenga que ver con los romanos y el de mouros con los indígenas castreños y se pregunta si A Cerquiña pudo ser un campamento romano en una operación de castigo contra el oppidum de la Cividade.

   Está claro que existe una semejanza entre ambas historias, pero en el caso de Oia se vincula al origen del Monasterio de Oia y por lo tanto se relaciona con el asentamiento de la Iglesia en este tramo de costa, con lo que hace doblemente interesante la relación entre el castro de Oia y el Monasterio, y el castro de Oia y el de Santa Tecla/Tegra,  en la forma Tegra, podría significar, según la profesora Alicia M. Canto, " tres buenos dioses". En su forma Tecla, según Gerardo Sacau (Os Nomes da Terra de Vigo, 1996) deriva del latín eclesiástico "Thecla", compuesto de Theos= dios, y Kles= famoso. En una forma o en la otra parece clara la relación del monte con cultos antiguos y su posterior cristianización. Unas tierras que para el profesor Ermelindo Portela hay ya evidencias de cristianización desde el siglo IV d. C. También habría que plantearse si detrás de estas leyendas se esconden hechos relacionados con la presencia sueva y los conflictos con las poblaciones galaico-romanas ya cristianizadas, por lo que los conflictos y rivalidades entre la población galaico-romana y los invasores tuvieron una doble perspectiva, política y religiosa. Los suevos entraron en España siendo paganos y en el 465 se convertirán al arrianismo, igual que los visigodos, en palabras de Isidoro de Sevilla "pestífero virus". En Galicia además se sumó la herejía priscilianista por lo que los conflictos derivados por las invasiones y sus peleas internas se sumó la lucha por el mantenimiento de la ortodoxia católica ligada a la supervivencia de las estructuras del Imperio.

Roca con coviñas en la base NE del foso del poblado de Abóbrica.
G.P.H.
   Antes comentaba que me detendría a comentar la cuestión del foso, es significativo ese detalle, la higuera podría haber sido colocada en cualquier otro lugar  más propicio, una huerta, un jardín, un campo de cultivo, pero no, se ubica en el foso, y ya indiqué, en su momento, que los fosos son un elemento fundamental en la construcción de los castros y en general de todos los poblados en el mundo antiguo. Son elementos de defensa pasiva pero poseen más significados y en este castro del Bosque el foso es elemento fundamental del mismo, sin él no habría poblado, de hecho, al estar definido por su excavación, era lo primero que se construía separando el espacio humanizado, donde la tribu y las familias estarían seguras frente al espacio natural (frío y animales salvajes), frente a otros grupos humanos enemigos o desconocidos. La construcción del foso implicaba la participación colectiva de los miembros del grupo, y se acompañaba con una serie de ritos y ofrendas como depósitos intencionados de armas y cerámicas, que a veces suponían enterramientos y sacrificios de animales e incluso el algún caso de personas, aunque no está claro si fueron sacrificadas o ya estaban muertas, tal es el caso constatado en varios castros portugueses y en España (Campa de Torres, Gijón).

   El foso, por tanto, se dotaba de una carga simbólica, se convertía en un espacio sagrado para toda la comunidad que vivía bajo su abrazo protector combinado con la muralla, de ahí que los puntos de entrada a los poblados se recrearan con cierta monumentalidad. En los grandes oppidum castreños del norte de Portugal se situaban en ellos las esculturas de guerreros galaicos, representaciones de los héroes y jefes reales o míticos de esas tribus.

   En esta fábula el foso se convierte en el salvador de los cristianos, hace su trabajo, les defiende frente a los moros enemigos, con la metáfora de una higuera que madura en pleno invierno, este elemento defensivo, especialmente significativo en el castro de Oia, con sus enormes dimensiones, traspasa la historia a través de ese relato mítico, lo que indica que en la Antigüedad o la Alta Edad Media fue tenido en cuenta, o por lo menos llamó la atención de quienes lo conocieron, siendo capaz de generar un relato que de alguna forma recuerda las funciones para lo cual fue construido (sin poder asegurar que detrás del relato se halla una realidad histórica posible).

 Escudo del Ayuntamiento de Oya, réplica del escudo
del Monasterio. Primer cuartel, el báculo que distingue
la Orden cisterciense. El segundo nueve As, represen-
tan los ¿nueve? Alfonsos que concedieron privilegios 

al monasterio. El tercero, el ramo de Higuera del foso y
el cuarto representa el Castillo de Oia o su batería.
 
   Gracias a él se triunfa sin malgastar una vida, sin necesidad de desenvainar la espada y queda unido a la historia del Monasterio, puesto que el escudo de armas del mismo porta en uno de sus cuarteles, el tercero en concreto, un ramo de higuera con sus frutos maduros.

   En honor a esa victoria, la leyenda cuenta que en las proximidades del Castro se levantó la primera iglesia que sería el origen del Monasterio. ¿Tal vez detrás de este relato se esté escondiendo la llegada del cristianismo a estas costas de Oia?.

    No es mucho lo que sabemos, es más, sabemos tan poco que estoy seguro que la inmensa mayoría de los vecinos de Oia no conocen lo que se esconde a tan solo 300 m de su casas, entre una maleza espesa y los muros de una  finca privada, esto ha permitido que una auténtica joya haya pasado desapercibida tantos siglos a pesar de ser conocida su existencia.

                         



9. EPÍLOGO

    Estoy convencido que estamos ante el "Insigne Oppidum Abóbrica" del que  hablaba Plinio, Mela y otros historiadores clásicos. Oia, posiblemente, fue el  puerto de la costa de Turonio que sufrió el ataque de los terribles vándalos en 445 y que Hidacio tuvo a bien recoger en su Chronicon, su puerto, hoy estacional y anecdótico, fue un hervidero de naves, marineros de distintas procedencias y culturas, que durante varios milenios fondearon en sus aguas para comerciar con el oro y el estaño que arrancaban de la sierra y de los ríos los habitantes de esta hermosa y agreste costa; dando cobijo y protección a unas naves que surcaban un mar peligrosamente hermoso.

   Hace cinco meses iniciaba este trabajo sin pensar, sin imaginar siquiera, lo que me iba a encontrar, toda la vida recorriendo este tramo de costa y jamás hubiese creído que encerraba tantas sorpresas, siempre mirando al mar, sin darme cuenta que a mis espaldas estaba el resultado acumulado de más de tres mil años de Historia.

   Si fuésemos capaces de entender lo que eso significa, de valorar la importancia que tiene, de la enorme riqueza que esto supone, seguramente veríamos de otra forma los restos del pasado y los respetaríamos más, y comprenderíamos que el conocimiento que nos aportan es el verdadero tesoro que guardan bajo sus piedras. Su contemplación, su estudio y su protección debería ser un objetivo prioritario para todos nosotros y en especial para las administraciones públicas con Patrimonio a la cabeza, y para un ayuntamiento como el de Oia que posee una riqueza arqueológica digna de admiración y envidia, que en una distancia de apenas 500 metros disponga del "Oppidum Insigne Abóbrica", en palabras del mismísimo Plinio y de una joya medieval y moderna como el Monasterio del Real de Oia es algo único, que todos deberíamos poder disfrutar porque, en definitiva, se trata del Patrimonio Histórico, el verdadero TESORO DE TODOS. Autor G.P.H. by cirroestrato. 2013

El mar preside la vida de este territorio costero de Santa Mª de Oia, configuró su historia a lo largo de siglos, permitió su desarrollo en épocas pasadas y supuso también riesgos y peligros. Hoy su horizonte vacío no nos permite imaginar lo que acontecía hace apenas unos siglos, la espuma, el viento, las nubes, se mezclaban con cientos de velas henchidas surcando las aguas. El paisaje contiene las pistas que permiten intuir este relato. Desde cabo Silleiro el sol se filtra a través de un mar de nubes, creando un telón de luz que se nos antoja una puerta abierta al pasadoFoto: G.P.H.





   Mi agradecimiento a todos los que me han prestado algún tipo de colaboración y ayuda para la realización de este trabajo, en especial a D. Jose Luis Moralejo Álvarez por su amabilidad y rápida respuesta a mis dudas y planteamientos. Agradecer también la amabilidad de D. Manuel Martínez, vecino de Viladesuso, al Sr. Cuevas y al Sr Rafael González, vecinos de Mougás. A D. Pedro Bouso Cedrón por abrirme las puertas de su casa y permitirme visitar su maravillosa finca en Santa Mª de Oia. A Dña. Rosa María Miniño Pérez, concejala de cultura y patrimonio del Ayuntamiento de Oia y a Javier Costas Goberna presidente de la Asociación de Amigos del Monasterio de Oia. A la fotógrafa Marta García Brea por sus maravillosas fotos aéreas y del Monasterio de Oia. A Adolfo Rego por las molestias de bucear en su enorme biblioteca en busca de información valiosa. A la doctora Elena Castillo Ramírez y al doctor Alfredo González Ruibal por su amabilidad en atender mis consultas
   Trabajo de investigación arqueológica para la divulgación sin ánimo de lucro del patrimonio histórico realizado por Gustavo Pascual Hermida (G. P.H. by Cirroestrato), licenciado en Arqueología por la USC y profesor de Historia. Realizado entre diciembre de 2012 y mayo de 2013. 
















































12 comentarios:

  1. Extraordinario, Gustavo.

    Un trabajón en todos los sentidos.

    Ya no volveremos a ver esta costa del mismo modo. El otro día leí una descripción de Sarmiento de este tramo de costa. Parecía describir una zona desierta y áspera. Siempre había entendido que el monasterio de Oia estaba ahí precisamente por su retiro. Ahora veo que no es así.

    Enhorabuena. Espero que a este trabajo sigan otros muchos.

    opr

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  2. Gracias. Yo pensaba lo mismo antes de iniciar este trabajo pero al analizar al detalle todos los restos que Oia concentra fui el primer sorprendido y confieso que estuve desbordado por momentos pues no esperaba hallar tal concentración de yacimientos. Saludos.

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  3. Enhorabuena, siga usted así, muchas gracias por su interesante trabajo.

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  4. Impresionante, Gustavo, cada día te superas más a ti mismo. Me sumo a los enhorabuenas:)

    Y al hilo de tu emotiva dedicatoria a Pedro, llegará un día en que nuestros recuerdos serán nuestra riqueza, si no lo son ya...

    Gracias a ti por las firmas y la mención, es un honor participar en tu "Más que petroglifos" dentro y fuera de él.

    Un beso grande!!

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    1. Gracias Marta por tus estupendas fotografías sin ellas el trabajo no sería lo mismo. Un abrazo.

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  5. I am from Ireland and recently looked at an old house for sale in Vilar just north of the excavated hill. When I stood at the rear of the house it immediately reminded me of the elevated Celtic ring forts here in Meath Ireland.

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    1. .In the whole Atlantic Europe it is common the coincidences in the structure of the settlements since they obey one the same needs of protection and defense. These coincidences are more evident in an Atlantic area that supported a few relations and contacts from the prehistory. But the cultural base of the settlements Castreños is Galician - Roman and I believe that it is necessary to limit the question of the Celtism to a linguistic topic, a language koiné that circulated along the whole Atlantic arch from the age of Bronze fruit of trips and commercial contacts.Thank you and regards from Spain.

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  6. Excelente traballo Gustavo. Unha delicia de lectura entretida para os que amamos a arqueoloxía. Parabéns.

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  7. La apertura de la pista que corta el castro del bosque,y mi comprobacion in situ del daño en el castro fue lo que motivo la presentacion de escritos en el ayuntamiento y tambien una nota en el faro de vigo,por no estar no estaba registrado en patrimonio.
    fui vecino de oia y en la medida de mis posibilidades defiendo un patrimonio que considero pertenece a todos,la finca del bosque tiene mas que ofrecer y no solo la finca todo el pueblo y sus alrededores tienen un gran potencial como reclamo turistico.
    su excelente trabajo sobre el castro me confirma que no estaba errado en mi empeño.

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    1. Entiendo que está haciendo referencia a hace años pues la pista se abrió hace 8 o 10 tras un incendio. En el catálogo del concello ya aparece la referencia al castro aunque no se visitó entonces, si no recuerdo mal es del 1998. Respecto al patrimonio que encierra la costa de Oia creo que queda patente en el trabajo así como su potencial turístico. Pero para eso queda mucho trabajo por hacer pero la base lleva siglos ahí, hace falta que todos tomen conciencia de ese potencial y ponerse a trabajar para desarrollarlo, un ejemplo lo tiene en el proyecto que se está realizando en Mougás, por parte de la comunidad de montes en el castro de "a cabeciña". En todo caso son proyectos a largo plazo pero por algo se empieza...
      Saludos y gracias por su comentario.

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