miércoles, 15 de mayo de 2013

capítulo I de IV


POBLAMIENTO ANTIGUO EN EL LITORAL DE STA. Mª.  DE OIA: UNA POSIBLE INTERPRETACIÓN 
(capítulo I de IV)


Evidencias de navegación desde la Antigüedad hasta la Edad Moderna

   Índice:
                           Capítulo I

1.-  Los poblados fortaleza: vigilantes del mar
      1.1. - Presentación  
      1.2. - Objeto de estudio.
      1.3. - Breve descripción geológica.
                                                 
2.-  Asentamientos antiguos en la costa de Sta. Mª de Oia
      2.1. - Patrones de asentamiento
      2.2. - Hipótesis de trabajo.
      2.3. - Evidencias de navegación mediterránea en Galicia: 
                2.3.1. - Las islas Cíes y el mito de Casitérides, 
                2.3.2. - Isla de Ons 
                2.3.3. - Otras evidencias en las Rías Bajas
      

                            Capítulo II
      2.4. - Petroglifos y comercio marítimo
      2.5. - Simbolismo y motivos mediterráneos en los petroglifos

                            Capítulo III

      2.6. - Los poblados fortaleza de la costa:                                                  
               2.6.1. - Poblado de A Cabeciña: 
                           2.6.1.1. - Conjunto de petroglifos de A Cabeciña
               2.6.2. - Coto dos Mouros.
               2.6.3. - Alto do Castelo                                                                                                        
  
 3.-  Contexto e interpretación histórica de los restos.
                             
                            Capítulo IV

4. - Los asentamientos galaico-romanos en Santa Mª de Oia.
      - Presentación.

5. - Asentamientos galaico-romanos de Mougás.
       5.1. - Poblado de "A Cividade"
       5.2. - Castro de "As Chans"

6. - Asentamientos galaicos-romanos de Viladesuso.
       6.1. - "Os Castros" en Serraseca, Viladesuso.
       6.2. - "A Cividá" en Preans, Viladesuso.

7. - Asentamientos galaico-romanos en Pedornes y Vilar. Oia.
       7.1. - "O Crasto" de Pedornes, Oia.
       7.2. - "O Castro" de Vilar, Pedornes, Oia.

8. - Asentamientos galaico-romanos de Oia.
       8.1. - Castro del Bosque: "oppidum Abóbrica" de Plinio
       8.2. - Hipótesis de Abobrica.
       8.3. - Ubicación de Abóbrica.
                 8.3.1. El topónimo de Oia
       8.4. - El origen legendario del Monasterio de Oia y su relación con el castro del Bosque y el Tecla.
       8.5. - Sobre la identificación del "castillo" que se cita en la leyenda y en el tumbo del siglo XVIII.

9. - Epílogo
     




Nota: Cliqueando en los enlaces granates remito a parte de los artículos y bibliografía, para visionar mejor la entrada recomiendo ampliar la pantalla. Las medidas extraídas para el análisis de los poblados son las de los visores IBERPIX, SIGPAC y Google Earth, por tanto, aproximadas  y lineales. 


1. LOS POBLADOS-FORTALEZA DE LA COSTA: VIGILANTES DEL MAR (capítulo I )


1.1. PRESENTACIÓN


  Presento en esta nueva entrada el estudio, localización y análisis del poblamiento antiguo en la costa sur de Pontevedra, entre Baiona y La Guardia, centrado en el tramo de costa de siete kilómetros y medio de distancia entre "A Cabeciña" y "O Castelo", en Santa María de Oia, un ayuntamiento de gran extensión, unos 84 km², integrado por seis parroquias: Burgueira y Loureza, ubicadas en el interior de la sierra, junto a las litorales de Mougás, Sta. Mª. de Oia, Viladesuso y Pedornes.

Santa María de Oia. Foto 1 G.P.H.

    La elección de este área de estudio obedece a la necesidad de generar una vista de conjunto del poblamiento antiguo de esta zona de la costa, pues a pesar de que muchos de estos yacimientos son conocidos de antiguo y están catalogados, sin embargo son desconocidos para el "gran público" en general y no han sido hasta el momento, objeto de trabajos, estudios y mucho menos excavaciones científicas especializadas. La información accesible en Internet sobre la cuestión es escasa, dispersa y confusa, se citan algunos de estos poblados, pero no dan su ubicación exacta o presentan ciertas imprecisiones o, cuando no, errores.

   Muchos son los especialistas y aficionados que han dedicado trabajos a esta zona del litoral pontevedrés, pero resulta llamativo comprobar que no hay ninguno centrado en el análisis de conjunto de los poblados antiguos de este tramo de costa, una mayoría de los cuales sí están catalogados por Patrimonio y por el propio Ayuntamiento, incluso aparecen recogidos y mencionados, aunque sin identificar sobre el mapa, en el POL (Plan de Ordenación del Litoral) realizado por la Xunta de Galicia y que incluye todos los ayuntamientos costeros de Galicia. Los podemos considerar en cierta forma inéditos.

    Gran parte de estos trabajos se han centrado en la riqueza inmensa que suponen los cientos de superficies insculturadas, petroglifos, que salpican esta zona de la sierra de la Grova, indicio que permite inferir la alta ocupación de esta durante la Prehistoria, destacaría la labor de Javier Costas Goberna, que ha realizado abundantes trabajos de localización y divulgación de los petroglifos de Oia.

   Para esta zona, y en general para todo el Bajo Miño, es necesario nombrar al historiador y escritor Xoan Martínez Tamuxe que ha dedicado años, de su ya larga vida, a desentrañar  las viejas rutas romanas que cruzaron este espacio costero, o a desvelarnos la historia local de estas parroquias que ocupan este paisaje maravilloso del sur de Galicia.

    No puedo dejar de mencionar otros autores que nos han dejado obras imprescindibles para acercarnos a la realidad del pasado de lo que una vez se llamó "Tierra de Turonio": el historiador nacido en Goián, ya fallecido, profesor universitario y amigo, Manuel Fernández Rodríguez con su libro Toronium: aproximación a la historia de una tierra medieval de 1984, una relectura actualizada, de lo que fue su tesis doctoral de 1951. Y al que le dedico, modestamente, esta entrada.

  Otro trabajo imprescindible para toda esta área miñota es, sin duda, el de los medievalistas Ermelindo Portela y Carmen Pallares El bajo valle del Miño en los siglos XII y XIII: economía agraria y estructura social de 1971. Adentrándonos en la Edad Moderna tendríamos que mencionar al profesor José García Oro con su obra Bayona y el espacio urbano tudense en el siglo XVI, 1995. Sobre la temática de las fortalezas del Bajo Miño es imprescindible el libro de Jaime Garrido Las fortalezas de la antigua provincia de Tuy. O, complementario a estos, el de Mª Carmen Sánchez Carrera El Bajo Miño en el siglo XV, el espacio y los hombres de 1997.

   Señalamos también trabajos puntuales, pero que dan luz a la historia de Oia, como los realizados sobre hallazgos aislados y fortuitos en Mougás, desde la pila votiva de "Bouza Fariña" estudiada por Fermín Bouza Brey, a las hachas de talón y anillas de Vela Grande. O los realizados sobre el Monasterio de Sta. Mª de Oia, verdadero motor de la historia de esta zona bajo miñota, como el de la profesora Carmen Manso PortoEl Monasterio de Santa María la Real de Oia. Estudio histórico-artístico. 2002. O el más general y completo de María Seijas Montero sobre la orden del Císter en el sudoeste de Galicia, obra de su tesis doctoral:  Los cistercienses en el sudoeste de Galicia al final del Antiguo Régimen. O el estudio de Fr. Yañez Neira El Monasterio de Oya y su abades. 1974.

   Habría que sumar la actividad ligada a aficionados y especialistas como Agustín Alonso, Grato Amor y  Carlos del Río.

   Por último y más importante, mi propia necesidad de saber que contienen del pasado estas maravillosas parroquias me ha lanzado a iniciar este  trabajo de investigación-divulgación como una primera aproximación provisional, pues reconozco que me he visto sorprendido y a veces desbordado al descubrir la riqueza enorme que contiene este tramo pequeño de costa, que encierra sorpresas que me han hecho disfrutar con la emoción de quien se adentra en los secretos ocultos de la historia. Espero y deseo que todos vosotros disfrutéis de la entrada, como yo lo he hecho mientras la preparaba.

Anochece, dos barcos de una flotilla comercial romana, cargada con aceite y vino, vajillas de terra sigillata, cerámica común romana, cristal y todo tipo de adornos en bronce y plata se aproximan al puerto de Abóbrica, para hacer noche y vender e intercambiar  sus productos en las próximas semanas, entre los habitantes de los poblados de esta costa de los grovios, en ellos viaja Silius Eorinus que ha prometido a los dioses levantar un altar por su buena fortuna y salud durante el viaje. El resto siguen ruta hasta Erizana y las Siccaes, unos 100 estadios más al norte, guiados por las llamas de los faros que arden en las cimas de los montes y en los castros, guirnaldas de los dioses vistas desde el agua, pues no es fácil esta ruta a la que llaman "Per Loca Marítima" o "Atlántica", y que se abre a la navegación apenas medio año, en los meses mas benignos, cuando Neptuno es propicio. Foto 2, edición y montaje : G.P.H.




1.2. OBJETO DE ESTUDIO


  En el presente trabajo analizaré los yacimientos arqueológicos de época antigua, castros, asentamientos galaico-romanos que se hallan dispersos por esta franja costera, en concreto en menos de ocho kilómetros de costa, entre Oia y Mougás, nos encontramos con más de 10 asentamientos, algo que resulta, desde mi punto de vista, llamativo para un área que, en principio, no parece ofrecer unas condiciones de habitabilidad que permitan una concentración tan elevada de poblados. Castros que se mueven entre media y una ha, situados en el borde de las faldas de la sierra, la mayoría cubiertos por espesos bosques de pinos, eucaliptos, y acacias, que hacen muy difícil percibirlos. Entre ellos se esconde una sorpresa, oculta entre los bosques mas oscuros, tan cercano y a la vez desconocido, mimetizado entre el velo de los  siglos.



1.3. BREVE DESCRIPCIÓN GEOLÓGICA

                                                         
Zona litoral de Sta. Mª de Oia, destaca la rectitud de esta línea de costa, coincidente con la línea de falla que la recorre de norte a sur, provocando el levantamiento de un horst o bloque granítico que da lugar a la sierra de La Grova, con alturas próximas a los 700 m. y a su vez salpicado por "facetas triangulares", líneas de fallas paralelas a la sierra cuyos planos de falla cortan perpendicularmente los espolones que se desprenden de esta, sobre los que se asientan los valles fluviales, estrechos, cortos y profundos, por los que transcurren ríos como el Mougás, Viladesuso o Lavandeira. El glacis litoral, espacio situado entre la linea costera y el arranque de la vertiente montañosa, es fruto de los arrastres erosivos y la gravedad que provocó la acumulación de depósitos de coluviones procedentes del arrase de las vertientes de la sierra. Como dato curioso resulta apreciable el levantamiento de la rasa costera, experimentado en los últimos milenios, una vez retirados los hielos permanentes del continente europeo, por lo que por un lado, la línea de costa estuvo hace más de  diez mil años, entre 60 a 120 m más bajo que la actualidad (las Cíes en su momento formaron parte de la costa) y, una vez producido el deshielo postglacial, el mar inundó extensas áreas, después, por compensación (isostasia)  debido a la pérdida de peso de los continentes se fue levantando el suelo continental, dejando expuesto en los cantiles antiguas líneas de playa varios metros por encima del nivel del mar, algo que resulta apreciable en la línea de costa entre Baiona y A Guarda.. Foto 3: Google Earth, montaje y edición G.P.H



   La costa de Oia, de unos 18 km de longitud, viene marcada desde el punto de vista geológico por la presencia de una falla rectilínea orientada norte-sur, que explica la elevación oeste de la sierra de la Grova, generando un escarpado relieve que desciende bruscamente hasta el glacis de erosión, generando una franja estrecha litoral que apenas rebasa el kilómetro de longitud en sus puntos más anchos, esta desciende en pendiente moderada hacia el oeste, hasta fundirse con el litoral granítico y la rasa litoral, bañada por el océano Atlántico. Los materiales predominantes son silíceos: granitos, gneises, paragneises, cuarzos y manchas de esquistos ligadas al complejo Rosal-Monteferro que corre paralelo a la costa por el interior de la sierra.
  Franja litoral en Viladesuso, hace 60 años, se aprecia la ocupación del espacio agrario
  prácticamente hasta la orilla del mar, mediante "socalcos"  o bancales, la población se
  concentraba en la parte alta de la planicie litoral, igual que en la Edad Antigua, y todavía
  el valle costero no había sufrido la presión urbana de la actualidad, donde los campos de 
  cultivo han sido sustituidos, en gran medida, por viviendas y urbanizaciones familiares.
  Foto 4: Vuelo americano de 1956 del SITGA-IDEG, Xunta de Galicia. G.P.H.


En esta zona central de la costa, de apenas ocho kilómetros de largo, entre Mougás y Oia, se halla la principal zona aprovechable desde el punto de vista agrario, donde la llanura litoral es más ancha, por lo que fue trabajada desde antiguo mediante su aterrazamiento para cultivo de cereal y otros productos, es esta área la zona más habitada y la que, en gran medida, concentró los asentamientos humanos desde el pasado. En este sentido es significativo que no haya localizado poblados de ladera (salvo el topónimo de " punta de o castro", o fuera del área de estudio, castro Bicoludo, en la sierra de Torroso) entre Mougás y Silleiro o entre Oia y A Guarda, pues ahí el espacio disponible es muy exiguo, acogió las vías de comunicación, la carretera PO-550, entre Baiona y A Guarda, en gran parte coincidente con el trazado de la vía secundaria de época romana, que de Tude (Tuy) pasaba por A Guarda y que se mantuvo viva hasta la Edad Media y Moderna sirviendo como camino de peregrinación portugués de la costa.


2. ASENTAMIENTOS ANTIGUOS EN LA COSTA DE STA. Mª DE OIA
Localización de los asentamientos antiguos en la costa central de Oia: 1: A Cabeciña, en Barcelos, Mougás (catalogado). 2: A Cividade, en la Iglesia, Mougás (no catalogado). 3: Castro de As Chans, Mougás (catalogado). 4: Coto dos Mouros, Cubelas, Viladesuso (catalogado). 5: Os Castros, Serraseca, Viladesuso (no catalogado). 6: A Cividad, Preáns, Viladesuso (catalogado). 7: O Crasto, Pedornes (catalogado). 8: O Castro, Vilar, Pedornes (catalogado). 9: O Castriño do Souto, Oia (catalogado). 10: Alto do Castelo o alto do Castro, Chavella, Oia (catalogado). 11: castro de Chavella, Oia (no catalogado). Foto 5: Google Earth, edición G.P.H.

    Sorprende comprobar la concentración en un espacio relativamente pequeño de tantos asentamientos, hay que decir que al no existir excavaciones y dataciones de los poblados, no podemos asegurar que todos estuviesen ocupados en el mismo momento, pero sí es posible que una gran mayoría lo estuviera, al menos los más grandes e incluso algunos de ellos pudieron pervivir durante siglos, siendo reutilizados durante la Edad Media y Moderna. Esta concentración de poblados en un espacio relativamente pequeño, de menos de 20 km², indica una elevada densidad de población en esa zona durante la Edad Antigua.
    En la actualidad el ayuntamiento de Oia supera por poco los 3.000 vecinos, con una densidad de 36 h/ km². 
   Al mismo tiempo llama la atención la pervivencia y continuidad del hábitat en el valle litoral, puesto que sus pueblos y aldeas se asentaron al pie de estos yacimientos continuando un hábitat adaptado al único espacio disponible en una franja litoral tan estrecha, generando un paisaje relativamente cerrado que "fosilizó" muy bien su evolución secular a pesar de los cambios producidos en los últimos años.
Conjunto de  lavadero y  fuente de los  años 50, en  Viladesuso,
 restos de un pasado cercano que hoy nos parece medievo.  España
 ha experimentado un cambio tan drástico  en  los  últimos  50  años,
que casi no somos capaces de reconocer nuestro pasado. 
Foto 6: G.P.H.


Viviendas centenarias abandonadas al borde
 del castro de Pedornes. 
Foto 7: G.P.H.


















Vista de Mougás, de derecha  a  izquierda: barrio de la Iglesia, A Cividade, Bragadela y en primer plano A Granxa. Los barrios se descuelgan ladera abajo del castro de A Cividade. Pegados a la base de la ladera de la sierra para aprovechar así el relativamente escaso terreno agrario que queda libre hasta la orilla del océanoFoto 8. G.P.H.




   Restos de un corral pétreo en las inmediaciones del Castro de Vilar,  huellas de un
   pasado centenario, de  anónimas  personas que para sobrevivir explotaron  con 

   mucho esfuerzo y  a  mano los  recursos  que tenían en su entorno, como antes
   hicieron los habitantes de los castrosFoto 9: G.P.H.

   Sufriendo la evolución propia de la historia, con momentos de abandono ante ataques e invasiones y otras de recuperación, movimientos de población y llegada de nuevos grupos que se asentaron, auspiciados por la Iglesia, en las nacientes parroquias, dirigidos desde la plena Edad Media por los abades del  Monasterio de Santa Mª de Oia (María Seijas Montero), propietario señorial de todas estas tierras, hasta la llegada del siglo XIX y la desamortización eclesiástica de Mendizábal y Madoz, que por desgracia tuvo un efecto  colateral muy negativo en gran parte del patrimonio histórico-artístico español, con la destrucción y perdida de cientos de iglesias y monasterios, documentos e incunables medievales, arte y todo tipo de mobiliario, que indica la poca sensibilidad que tradicionalmente ha tenido la sociedad española para con su propia Historia y Patrimonio.

Vista general del monasterio.Foto10:G.P.H.
   Paisaje de tormenta en un día de invierno
   Foto 11: G.P.H.
El Monasterio de Oia es un claro ejemplo del sufrido destino que muchos monumentos padecieron a lo largo de los dos últimos siglos, el que fuera el monasterio cisterciense más importante de España terminó en un estado lamentable en el siglo XX, esperemos que sus actuales propietarios sean capaces de llevar a cabo su proyecto, compatibilizando una actividad económica, necesaria por otra parte en un ayuntamiento como el de Oia, con la recuperación y disfrute público del monumento, convirtiendo Santa Mª de Oia en esa joya que todos queremos.
Vista lateral del Monasterio, con la iglesia parroquial desde 1838 y la torre barroca, de clara influencia compostelana, y parte de las dependencias. A pesar de su intensa y movida historia mantiene en pie gran parte de su estructura arquitectónica, debido a la realización de diversas restauracionesFoto 12: G.P.H.


    2.1. EL POBLAMIENTO ANTIGUO DE LA COSTA: PATRONES DE ASENTAMIENTO

                                  Distinguimos dos tipos básicos de patrón de asentamiento:

      Un Primer tipo se corresponde con los yacimientos que se realizan a pie del valle litoral, justo en el arranque de las faldas de la sierra de la Grova, mucho más cercanos al mar y a los campos de cultivo que la franja litoral ofrecía. Estos castros presentan mejores condiciones para su habitabilidad, cercanía a los recursos agrarios, pesqueros, al  intercambio de productos comerciales de grandes y medias distancias y a las vías terrestres de comunicación, por todo ello presentan un tamaño mucho más grande y, al mismo tiempo, por estar levantados sobre el arranque de las laderas, ya que en esta zona no hay elevaciones aisladas destacadas, fue necesario excavar profundos y grandes fosos para acondicionarlos y protegerlos, en algún caso, con fosos de más 40 m de anchura y 20 m de profundidad, como veremos en su momento y, a su vez, sus recintos y coronas se ajustan a la inclinación de las laderas, en algún caso de forma casi extrema, pues su situación en ladera muy pronunciada provocó el uso de terrazas internas. Es posible que su cronología coincida con el inicio de la II Edad de Hierro, a partir del siglo IV a. C., y pervivan más allá del cambio de era. Me ocuparé de estos poblados en el cuarto capítulo en que divido este trabajo.

Rutas del estaño fenicio-púnica.Fuente Historiadores Histéricos
Mapa rutas comerciales romanas. Fuente tipete.com
  Un Segundo Tipo, se corresponde con asentamientos de altura (nº 1, 4 y 10 de la foto n.º5), localizados sobre promontorios perfectamente definidos, a media y gran altura,  presentan un claro dominio de toda la línea litoral, conformando auténticas atalayas defensivas instaladas sobre los bordes superiores de la sierra, volcadas hacia la vigilancia y control de la costa y por tanto del mar, que es tanto como decir el control de la navegación atlántica tanto en época antigua como medieval y moderna, cerrando a su vez los accesos al interior de la sierra y que responden a un mismo tipo de morfología, tanto en la elección de su ubicación, como en sus soluciones constructivas y defensivas, dando la sensación que responden a un momento coetáneo y conformasen un modelo defensivo conjunto en este tramo de costa, sin poder precisar categóricamente en qué momento se produjo.

      


2.2 HIPÓTESIS DE TRABAJO

   Planteo como hipótesis que puedan responder al siguiente modelo de evolución histórica:
Rutas materias primas Edad Media. Fuente Blogs.UA
 un primer momento de formación y ocupación de estos poblados, posiblemente desde finales de la Edad de Bronce o principios de la Edad de Hierro, todos ellos aparecen relacionados de forma más o menos directa con grabados de esta época, buscando una buena defensa natural y al mismo tiempo un control de la costa litoral, pues parece evidente que ya comerciaban en fechas tan antiguas con navegantes mediterráneos, pero al mismo tiempo no parecen explotar los recursos agrarios del litoral, como corresponde a los poblados de la primera fase del Hierro, siglo VIII a IV a. C. Es posible que esas primeras fechas de ocupación no tuvieron una relación directa entre ellos, sino que mantenían sus propias áreas de control del territorio y costa inmediatos. Debido al crecimiento demográfico, al comercio mediterráneo, con sus aportaciones, no sólo riqueza y bienes materiales, sino ideas y nuevos conceptos, innovaciones agrarias, nuevos cultivos y técnicas, estructura de poblados fortificados, la llegada de la II Edad de Hierro a partir del siglo IV a. C., el poblamiento se dirigió a ocupar el valle litoral con poblados mucho más grandes. Posiblemente durante esta fase previa al mundo romano se conformó el grupo étnico de los "Grovios" del que hablan las fuentes clásicas, y en esta zona costera de las Rías Bajas, fueron importantes las relaciones establecidas con navegantes mediterráneos cuya influencia marca claramente la evolución de este mundo castreño litoral  (fenicios y púnicos principalmente, sin descartar griegos).

Mapa con las rutas principales del estaño. En rojo el viaje de exploración de Píteas realizado en el 327 a.C desde Massalia. Algunos historiadores creen que su viaje lo inició desde el norte de España, pues consideran que los griegos tenían cerrado el estrecho por la presencia fenicia, otros, sin embargo, creen que siguió la ruta del estrecho mediante algún tipo de acuerdo con los púnicos para permitirle el paso por sus rutas. Fuente: Historia marítima blogspot










   Estas atalayas a partir de este momento debieron quedar integradas al territorio como fortalezas defensivas y ya no perderán esta función en los siglos siguientes. La incorporación de Gallaecia al Imperio romano provocó la dinamización de toda la costa galaica, especialmente las Rías Bajas, pues las rutas principales romanas fueron las marítimas. Aquí se crean nuevos poblados y se agrandan los existentes, con defensas muy potentes que nos indican la necesidad de protegerse de posibles peligros llegados por las rutas del mar. Es muy probable que a partir de esta etapa, siglo I d. C. estas fortalezas se usaran como puestos de defensa y ayuda a la navegación costera romana, con el control de los puertos fondeaderos de Oia y Mougás.
   Actuando además como faros, tal como ocurriría en otras zonas de la costa, tanto portuguesa (como el posible de Espigao das Ruivas, Cascais, con restos de una posible hoguera con esta función) como  española: la "Costa da Vela" con "O Facho" (topónimo bien sugerente que señala que estos lugares fueron usados como puntos estratégicos para hacer señales luminosas con hogueras) en Donón,  lugar sagrado y faro que guiaba en ese tramo a los barcos en su navegación de cabotaje hasta la Edad Moderna.
Castro de "O Facho" en Donón, Costa da Vela, Cangas do Morrazo, Pontevedra, España. Poblado situado en un punto estratégico de la costa, con indicios de habitabilidad desde finales de la Edad de Bronce, se desarrolla después a partir del siglo IV a. C. hasta inicios del s. I d. C.en el que parece se abandona temporalmente, para volver a funcionar a partir del s. II d. C. Su origen es muy probable que esté vinculado a la navegación costera en los tiempos del estaño, ligado a cultos muy antiguos que se plasmaron en la creación de un verdadero santuario dedicado a un dios local, Berobreo, se han localizado más de 170 aras en las que los devotos piden por su salud. El término "Bero-breo", de probable origen celta, significaría llama, fuego sagrado (breö-bréo). Muy significativo para un lugar que funcionó como faro para la navegación antigua, en una zona vital de paso entre el "canal" que se forma entre las islas Cíes y Ons y las entradas a la ría de Vigo y Pontevedra, zonas claves en los derroteros del estaño, relacionados con el mito de las Kassitérides. Pienso que el culto está relacionado con una divinidad vinculada al astro solar, relacionado con el paso a la otra vida y con la navegación (el paso de las almas al inframundo se suele hacer, en los mitos antiguos sea los mediterráneos o europeos, cruzando en barco una laguna o adentrándose en el mar), con probable origen en la Edad de Bronce, asimilado después por los cultos romanos. El cristianismo no pudo con la fuerte implantación de este culto pagano y lo terminó asimilando a san Andrés (Hío). Que se repita este culto en otras zonas costeras (Teixido) lo relaciona con el mar, el sol y la navegación y el paso de las almas al inframundo. G.P.H.


Recreación del santuario dedicado al dios Berobreo del Facho de Donón. Sólo
he dispuesto 10 aras, se han localizado más de 170.  Fuente: Google earth,
 montaje G.P.H.
No es casualidad que toda la línea costera de la Grova guarde topónimos que la vinculan con esta función de guía a navegantes, de Norte a Sur nos encontramos con: "O Facho" a 274 m de altitud cerca de "Punta Centinela". Otro topónimo lo encontramos un poco más al sur, antes del monte de "Oliveira": "O Alto do Facho" a 430 m. Un poco más al sur de "A Cabeciña": "O Fariño" a 150 m de altura. Sobre la sierra de Viladesuso: entre 400 y 500 m altitud encontramos "O Faro" y "Cruz de Palo".

   

Vista norte desde el alto do Facho a 430 m s.n.m., en primer plano Outeiro do Home, al fondo Cabo Silleiro, en último término se intuyen entre la neblina, las islas Cíes y la península del MorrazoFoto: G.P.H.
   La siguiente etapa histórica, posiblemente es la más activa en la historia de estos poblados fortaleza, el periodo que se abre con las invasiones germanas a partir del siglo V provocan unos siglos de gran inseguridad y peligros, tanto por tierra como por mar, vándalos, hérulos, suevos, visigodos a los que se sumará más tarde, ya empezada al Edad Media los sarracenos y normandos. El poblamiento comienza a cambiar en los siglos finales del Imperio, muchos poblados galaico romanos se abandonan y otros se siguen reutilizando puntualmente; en esta zona surge en estos siglos un territorio con entidad  propia, la "Tierra de Turonio", aparece citada por primera vez por Hidacio en su Chronicon a mediados del siglo V, por lo que es probable que ya se formase en el siglo anterior.
   Aquí cobran todo su sentido estos poblados fortificados, posiblemente reutilizados y potenciados, para dar cobertura a este espacio de Turonio que se extendía por un amplísimo territorio, todo el Bajo Miño, con frontera en la orilla norte del río, hasta el Condado cerca de la Cañiza, por el norte comprendería el valle Miñor y parte del de Fragoso. Pero su zona central estaría en el interior de la sierra de la Grova, donde se conservan topónimos ligados a esta Tierra, como el de Torroña en Burgueira. La costa de Oia sería la frontera occidental de este territorio, por lo que necesitaría una atención especial desde el punto de vista defensivo pues es la salida y entrada natural por la costa. Por último, no es casual la instalación en Sta. Mª de Oia, justo en la zona portuaria del monasterio cisterciense más importante de España y el único de toda la Orden que tenía esta ubicación costera. Para mí, indica una continuidad histórica de un puerto, que tuvo importancia en la Antigüedad. A partir de ahí la defensa de esta costa pasó a depender de este Monasterio, que llegó a disponer de cañones y de monjes artilleros. Subirse a estas atalayas era por tanto fundamental en todo sistema defensivo, permiten el control de muchas millas de costa y por tanto avisar con suficiente antelación de cualquier peligro, sabemos que alguno de estos poblados aparece mencionado en mapas militares del siglo XVIII como fortaleza costera, aunque ya no fuesen usadas como lugares de habitación sino como puntos de observación del horizonte marino.

   Todo indica una pervivencia secular en la vida de estos asentamientos gracias a su posición estratégica sobre la costa y a las rutas de navegación de cabotaje. Trataremos de acercarnos a esta realidad, con las limitaciones lógicas de un trabajo de aproximación a una realidad histórica compleja, cuyo objetivo fundamental es la divulgación del patrimonio histórico y con unos medios limitados especialmente en lo que se refiere al tiempo disponible para realizar el estudio y la ausencia de excavaciones.


  2.3. EVIDENCIAS DE NAVEGACIÓN MEDITERRÁNEA EN GALICIA


Nave y animales del río Vilar. Fuente: calco de Costas Goberna



Réplica a escala real del pecio de Uluburun, hallado en Turquía en el año 1984. Portaba productos de unas diez culturas mediterráneas, chipriotas, cananeas, mesopotámicas, egipcias, asirias, itálicas, por lo que no fue posible establecer su origen, aunque algunos autores se inclinan por los cananeos (pre-fenicios). Foto: Google Earth, Panoramio, autor: 
    Los grabados de barcos mediterráneos en esta localidad de Oia, barcos del río Vilar, o Viveiro, y alto das Veigas, demuestran un comercio muy antiguo vinculado fundamentalmente con la explotación del estaño (casiterita) y oro, la mayoría de los estudiosos creen que su filiación es claramente mediterránea, así Costas Goberna plantea la hipótesis de su posible filiación cretense, cananea, incluso griega (micénica), llevándola cronológicamente entre el III y el II milenio, Carlos Alonso del Real, apoyándose en Heyerdahl, llegó a plantear que egipcia y por  lo tanto la lleva más atrás todavía sobre el 2.400 a.C. Como siempre ocurre cuando se analizan petroglifos es muy difícil determinar su identificación exacta.
Réplica a escala del pecio de Uluburun 
 fechado entre 1400/1300 a. C
Fuente: foto: Wikipedia.
  En el caso del grabado del río Vilar recuerda a modelos fenicios, como los Hipoi, reciben este nombre por tener como mascarón la cabeza de un caballo, casco alto y curvo, proa y popa elevadas, si fuese así, la cronología debería adelantarse bastante más, pues no creo que buques de esta filiación llegasen al NO antes del año 1000 a. C., cuando tan sólo doscientos años antes irrumpían en la historia del Mediterráneo.
   Desde luego las evidencias arqueológicas contrastadas se mueven en torno inicios del primer milenio, eso hablando del área del estrecho


Comparativa del remate de la coda o codaste (proa/popa?) del barco del río vilar (marcado digital) y la réplica fenicia en cerámica hallada en el templo fenicio del Carambolo fechada en el siglo VIII .a de C. (J.L.Escacena). El modelo cerámico presenta el típico prótomo de caballo como remate del codaste o de la coda de las embarcaciones fenicias. El remate de la embarcación del río Vilar es muy parecido y da la impresión que refleja ese tipo de remate de cabeza de caballo por lo que podríamos estar ante una embarcación tipo Hippos. Fuente foto Izquierda: J.L.Escacena: "Sobre el carambolo: Un hippos sagrado del santuario IV y su contexto arqueológico". foto izquierda: G.P.H. para "Más que Petroglifos".
Situación de la colonia de Gadir Fuente:
La Prehistoria de la península ibérica
Fernández Castro, Mª Cruz(2007)
.El País,S.L.,Madrid,Editorial crítica.
Todavía se discute la fecha mítica de la fundación de Gadir por fenicios de Tiro, entorno al 1100 a. C. según los historiadores romanos, pero las pruebas arqueológicas no pasan del s. VIII a. C. (similar fecha en colonias portuguesas como Alcaçoba, Santarem), aunque esto no quiere decir que antes de esa fundación algún barco fenicio pudiese realizar, ya entonces, este periplo atlántico, siguiendo el ejemplo de navegantes anteriores, cretenses, griegos, cananeos o ¿egipcios? si Alonso del Real estuviese en lo cierto. No sería extraño que durante la fase de las invasiones de los llamados "pueblos del Mar" las costas del occidente mediterráneo y atlántico se viesen afectadas.







Barco del río Vilar ejemplo
 de navegación mediterránea
en la costa atlántica
    Segundo barco río Vilar. 
    Fuente: calco Costas Gobern
Otra visión tiene el  Profesor D. Miguel Martín, catedrático jubilado de la Náutica Pesquera Superior de Cádiz, especializado en el estudio de la navegación y barcos antiguos, que cree que este barco, así como el resto del conjunto de Oia, responden a naves autóctonas, de madera y cuero, en una simbiosis de ingeniería náutica entre ambos mundos atlántico-mediterráneos, de ahí, según él, que se vean lo que considera cuadernas (se verían a través de las pieles que cubren el casco, interpretadas por otros autores como los bancos de los remeros) en el barco del río Vilar, al que se le han añadido soluciones mediterráneas, mástil encastrado en un casco reforzado, y en vez de verdaderos cabos, palos de sustentación de las velas, apoyados sobre los puntos fuertes de la estructura del barco, la popa y la proa o sobre bípodes y trípodes (como parece en los otros dos casos).   Si el profesor Martín estuviese en lo cierto habría que pensar que las fechas propuestas tendrían que ser discutidas, pues no negamos la posible navegación remota, más allá del II milenio, pero no parece probable que indígenas del bronce hubiesen asimilado tan rápido una tecnología tan innovadora y que requería unos conocimientos muy especializados relacionados con la construcción y sobre todo con la navegación a vela. Pero esta propuesta resulta difícil de aceptar, pues supondría un desarrollo náutico que debería tener continuación en el mundo castreño del Hierro y no parece que esto fuese así, a la luz de los datos arqueológicos y de las fuentes romanas (Plinio, Estrabón, Mela,etc.)

   Teniendo en cuenta que en el caso hipotético de que los habitantes de estas costas de la Grova construyeran estas embarcaciones es porque los contactos mediterráneos eran mucho más antiguos y frecuentes de los que nos muestran estas tres maravillosas rocas grabadas con estas naves, auténticas joyas de la corona en este ayuntamiento de Oia.
Calco del barco del Alto das Veigas, Oia. Posible barco indígena. Validar tal interpretación resulta arriesgado pues no sabemos que modelo se trató de grabar, al estar reducido a trazos muy simples tal vez por la propia voluntad del autor o por su impericia.  G. P.H. Fuente: Costas Goberna en Revista Glaucopis nº 14, (2008-9)

Reproducción del barco de O Viveiro
realizado por el cantero-escultor Xavier
Garrido. Fuente: Foto:Alejandro Martínez,
La Voz de Galicia.2008
Tercer barco del Río Vilar. Fuente: calco
 Costas Goberna
    Las pruebas arqueológicas más fiables hoy por hoy se ajustarían a fechas en torno a inicios del primer milenio. Alfredo Mederos Martín – Luis Alberto Ruiz Cabrero nos dicen en su artículo  "Un Atlántico mediterráneo, fenicios en el litoral portugués y gallego"["la frecuentación fenicia alcanzó las costas gallegas entre los siglos VIII-VI a.C. a la búsqueda de estaño y oro"]. Lo complejo que resultan los estudios y rastreo de la navegación mediterránea-atlántica se explica por los pocos restos estudiados y la poca huella que este tipo de contactos deja en sus primeros momentos, cuando no hay asentamientos ni pruebas directas de esos posibles viajes. Así Fernando López Pardo comenta en su trabajo "Crono y Briareo en el umbral del Océano. Un recorrido por la historia mítica de los viajes al confín del Occidente hasta los albores de la colonización":   [..."Por su parte, los contactos egeos más allá del Estrecho habían sido muy escasos en el siglo XIV a.C., sobre todo si los comparamos con la nutrida presencia micénica en la cuenca occidental del Mediterráneo. Esta situación no debió cambiar sustancialmente más adelante y su impacto sobre las poblaciones atlánticas entre el siglo XII y el XI a.C. debió ser extremadamente limitado, si es que realmente lo hubo. El contraste con la fase que se inaugura en el siglo X a.C. parece especialmente destacable y se justifica así de sobra el valor del  mito de  Crono y  Briareo como señores del Estrecho para esta fase antigua. Es la época donde situaríamos la percepción del acceso como ámbito de frontera y  lo que hay más allá como no-lugar, ámbito de marginación; es también el tiempo en el cual la convergencia micénico-chipriota-cananea aparece más marcada; y es el contexto en el que las teomaquias levantinas parecen difundirse con más fuerza, terminando por integrar al final el tema del Estrecho"].

   Victor M. Guerrero Ayuso opina en su trabajo "Las Naves de Kerné. Navegando por el Atlántico durante la  protohistoria y la antigüedad" que la navegación regularizada púnica Atlántica se remonta por lo menos al siglo VI a.C.: " La navegación regular de mercantes púnicos hacia el Norte siguiendo un derrotero paralelo a la costa atlántica está documentada, al menos, desde VI-V a. C., y los confines de estos intercambios estables deben situarse en las rías gallegas ( Naveiro, 1991; Gonzalez Ruibal 2006; Mederos y Ruiz 2005).



   Este mes de julio de 2013 saltaba la noticia de que un equipo de investigadores de la Universidad de Canarias, dirigido por Pablo Atoche, anunciaba la posibilidad de que navegantes Fenicios hubiesen llegado ya a estas Islas nada más y nada menos que en el siglo X a.C., cronología obtenida por análisis de C14 del yacimiento localizado en Teguise en Lanzarote, dónde excavaron una estructura para almacenaje de productos hallando diferentes restos, entre ellos posibles cerámicas de origen fenicio y otros objetos. De corroborarse esta noticia, estaríamos ante un hecho de gran calado histórico puesto que si fuese posible esa navegación ya en el siglo X a.C. permitiría inferir la existencia de una navegación muy antigua a través del estrecho y por tanto también hacia la costa norte peninsular.

    Si nos atenemos a algunas evidencias más sutiles y por tanto más difíciles de percibir y demostrar (algunos motivos en petroglifos) podrían ser reales los viajes de comercio desde el Mediterrneo, al menos desde el segundo milenio.

Réplica de un hipoi fenicio. Fuente: terraantiquae.com, Foto © AFP
    Estas representaciones únicas en Galicia, demuestran que esta costa recibía la visita relativamente frecuente de naves procedentes de más allá de las Columnas de Hércules. El hecho de que se hayan grabado a lo largo de este tramo de costa  indica que esas naves podían hacer aquí parada para comerciar con metales (la sierra de la Grova encierra en su seno minas de estaño y oro) y recargar víveres y agua. Los detalles de los barcos grabados, demuestran que conocían bien estas naves, algo que indica que las habían visto de cerca y con relativa frecuencia o, quién sabe si en algún caso, pudieron ser grabadas por los propios tripulantes. Los únicos puntos para desembarcar con cierta seguridad en esta costa tan rocosa y peligrosa eran los puertos naturales de Oia y Mougás, fondeaderos factibles para estas embarcaciones de tamaño medio y pequeño, entre ocho y quince metros, que combinaban velas y remos, necesarios para tener suficiente propulsión para fondear en entradas relativamente estrechas, o ascender por los ríos.
Las culebrinas del siglo XVI, halladas por
Pedro Novalbos, durante su descarga en
Baiona, pertenecientes a un posible barco

pirataFuente: Atlántico Diario

Moneda hallada en cabo Silleiro.Fuente:
La Voz de Galicia
  En toda esta zona costera se han localizado de forma dispersa ánforas procedentes de barcos romanos, monedas de la Edad Moderna, también se localizaron dos culebrinas del siglo XVI, por el buceador deportivo Pedro Novalbos hace 25 años. Es seguro que se han extraído más piezas, y que muchos más restos tiene que haber sumergidos en estas costas, pero nunca se ha hecho un programa de investigación subacuática en esta línea de costa, no así en el entorno de las islas Cíes y la ría de Vigo, en las que se ha localizado miles de piezas y decenas de restos de pecios de toda época y condición, desde restos romanos hasta submarinos alemanes de la Segunda Guerra Mundial.
   
Precisamente un fondeadero excepcional cercano a las costas de Oia lo tenemos en :
    
                                                                    
   
    Vinculadas a las míticas "Kassitérides", eran una referencia obligada en los derroteros de los navegantes de cabotaje, como lo demuestra el hallazgo de anclas de piedra romanas y anteriores,
Cepos de anclas romanas de cabo Udra. 
Fuente: Grupo deArqueología García Alén
medievales y modernas, incluso pecios, indicándonos que también la costa de Oia veía transitar todo tipo de barcos a lo largo de los siglos, muchos de ellos podían perfectamente recalar en sus puertos. Es posible que el propio Julio César desembarcara en estas islas, en su expedición del año 61, en busca de botín, hasta Brigantium según cuenta Dión Casio, por cierto, conducido por pilotos y barcos gaditanos, demostración que eran estos los que mejor conocían esta ruta y que César, de tonto no tenía un pelo, de paso que castiga a los Lusitanos, viene hasta estas tierras, de las que tiene referencias de su riqueza en metales, cobre, estaño y oro, a llenar sus propias arcas con una expedición de botín, en un anticipo de la posterior conquista de Augusto y de la creación posterior de la mayor empresa de minería aurífera de la historia antigua, la Gallaecia y Astúrica.
Mina inédita de Foz, en A Mariña Luguesa. Fuente:
"Orto vuelo americano 56".Sitga-iet,Xunta de Galicia

    Los romanos sabían perfectamente cuál era la riqueza básica de estas tierras en plena Edad Antigua, oro y estaño, venía siendo así desde hacía milenios, sólo que ellos elevarán esa actividad a un nivel desconocido en la Historia, hasta el punto que todos los años se siguen descubriendo, todavía a estas alturas de siglo, nuevas minas auríferas romanas, precisamente hace pocas semanas se anunciaba un nuevo resto inédito en A Mariña, Foz, en la provincia de Lugo y en la propia sierra de la Grova y el Valle Miñor siguen apareciendo restos inéditos de minería de estaño y oro.


Las islas Cíes vistas desde el lado sur de la ría, emblemáticas y maravillosas islas que presiden la entrada de la ría de Vigo. Desde la Antigüedad hasta la Edad Moderna fueron un punto destacado de la navegación de cabotaje, hitos fundamentales en la ruta del estaño, puertos naturales para los barcos que recalaban seguros en la orilla de sus playas. De Izquierda a derecha, la Isla Sur o de San Martín, perteneció en la Edad Media al Monasterio de Oia, con lo que se establece una relación entre esa costa y las islas, lo que explica que los monjes dispusieran de una pequeña flota a su servicio para mantener la unión con la isla, por lo que la cala de Oia funcionó sin duda como puerto. En el centro, la Isla de Faro, en las laderas de este, se localiza el poblado de la Edad de Hierro, lo que nos dice que el mundo castreño poseyó embarcaciones, al menos de cuero, posiblemente similares a los que tenían los grupos del Norte atlántico, como los britanos, En esta isla también se asentó en la Edad Media un eremitorio dedicado a San Esteban. Finalmente la Isla Norte o de Monte Agudo, con el pico más alto de las islas en el Alto do Cabalo con 197 m. Foto y montaje: G.P.H .Fotos pequeñas de izquierda a derecha: Corta delRego da Serpe", Oscar Pazos del blog aterrageo y Ortofoto vuelo Americano del 56.Sita-ideg. El resto de fotos pertenecen al plan de Ordenación del Litoral de Galicia, de la Xunta de Galicia.2008.

   Hoy parece que no tuvieron estaño o muy poco, pero en el origen de la formación del mito, es muy posible que las Casitérides tampoco lo tuviesen, si no que realmente servían para marcar el acceso al estaño, a lo largo de toda esta costa, centradas en la Rías Bajas. Las Islas formaban parte de ese relato, pues son los hitos necesarios en los derroteros marinos, para localizar los centros distribuidores del metal, e incluso pudieron, en un primer momento, funcionar como lugar sagrado para el comercio con los primeros navegantes mediterráneos (insulae deorum); una especie de espacio neutral, donde se intercambiaban los productos con cierta seguridad, de ahí  la consideración de Islas de los dioses por parte de Ptolomeo. A parte de su vinculación con tradiciones ligadas al sol y al ocaso, al paso de los muertos al más allá en su último viaje, unos mitos de origen plenamente mediterráneo y que llegan a Europa muy pronto reconstruyéndose de formas distintas por las diferentes culturas y pueblos (es  interesante a este respecto el pequeño trabajo San Andrés de Teixido y las Islas del Más Allá, 2009, de Ramón Sainero que bucea en los mitos célticos atlánticos relacionados con las islas de los muertos y el tránsito solar). Dos de las islas tuvieron sendos conventos o eremitorios, la Isla Sur conserva el nombre del santo al que se dedicó la advocación del eremitorio, San Martín, y la Isla de Faro, tuvo otro dedicado a San Esteban, ambos santos cristianos destacados por su lucha contra el paganismo y por la difusión del cristianismo en sus primeros tiempos.

   Puede que detrás de esta elección se esconda una intención de "limpiar" el pasado pagano de estas islas. Quien sabe si durante la Antigüedad las islas ejercieron una función especial en los ritos funerarios prerromanos pues nunca se han hallado tumbas o necróplis castreñas (tal vez porque los cadáveres eran conducidos al lugar donde el sol se pone, el océano). Es posible que estuvieran relacionadas con el santuario de "O Facho" en la Costa da Vela. Lo que sí parece es que a nivel comercial funcionaron desde muy antiguo.
Toralla
Tambo

 Los historiadores romanos hablan de diez islas para llegar al estaño, estas islas las podemos encontrar entre la entrada a la ría de Vigo y la ría de Pontevedra, siendo las referencias necesarias para hallar los puntos de desembarco e intercambio del estaño (es muy probable que se incluyese también en ese derrotero la isla Ínsua en la desembocadura del Miño, ya que abría las puertas a la costa rica en metales), y marcaba la entrada a ese río navegable. Estrabón y Ptolomeo situaban estas islas del estaño frente a las costas gallegas. De forma indirecta se confirma esta ubicación por la expedición de Publio Craso en el 96-94 a. C. cuyo objetivo fue
Sálvora
Arosa
localizar la zona rica en metales de la que tenían constancia por los cartagineses y los gaditanos, logrando el objetivo según el propio Estrabón en su expedición a la costa de Gallaecia. La familia de Craso pasó a ser de las más ricas e influyentes en Roma. El propio César no hace sino repetir lo que Craso hizo décadas antes con el mismo resultado pues llenó sus arcas del oro gallego que le permitirá regresar a Roma con éxito y emprender su rápido ascenso al poder .

A Ínsua en la desembocadura del río Miño, ocupada por un monasterio franciscano desde el siglo XIV, reconstruido en el XV. En el Siglo XVII se levantó la fortaleza, que protege al monasterio, en estrella con cinco bastiones típica de esta época y de la línea fronteriza entre España y Portugal. En la antigüedad naves fenicias, griegas y romanas debieron recalar en sus arenales para adentrarse después río arriba o seguir camino hacia el Norte. A pesar de su pequeño tamaño posee un pozo de agua dulce lo que permitía hacer aguada a los buques que lo necesitasen, sin tener que arriesgarse a tocar la costa. La navegación se centraría en los meses de verano, cuando la navegación era más segura. Foto: Marta G. Brea. texto G.P.H.



Identificación del derrotero de las Casitérides, de acuerdo con A. Madroñero. Fuente: Google Earth. G.P.H.










Mapa con la distribución de hallazgos de hachas de talón, espadas, joyas y punta de lanza del Bronce Final en la costa, coincide con las referencias de las islas que mencionan los clásicos en la ruta mítica de las Casitérides donde se concentraba la salida del metal.G. P.H.
Fuente: Alfredo Gonzalez Ruibal, "Orígenes Protohistóricos de la Vía XIX"

   Así todo, a veces mito y realidad se juntan en una suerte de misterio,  la Isla Sur encierra un resto extraño y apasionante, un reto que trae de cabeza a mi colega geólogo Oscar Pazos, autor del blog Aterrageo, que ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo a intentar desvelar su secreto .
Detalle del " Rego" en su zona central. Foto: Oscar Pazos. Blog Aterrageo.
  Presenta un "rego" (una corta) en la zona SE de la isla, de 160 m de largo por 15 m de ancho y unos 6 a 10 m de profundidad, una clara zanja minera, excavada en plena roca (Óscar la ha estudiado en profundidad y descarta una formación natural), pero que por el momento no tiene una explicación lógica, sin duda evidencia de actividad minera antigua, pero los análisis que  ha realizado han dado negativo, ni restos de oro, ni trazas de estaño, cobre o plata ni de ningún elemento metálico en cantidades apreciables. ¿Qué tenemos aquí? ... ¡pues un gran misterio!, y por lo tanto algo que merece atención. Es realmente extraño que pretendiesen explotar solo la propia roca, como cantera no tiene mucho sentido, pues como se ve en la foto su ubicación es complicada, ladera muy inclinada que se descuelga directa al mar, cuando podían extraer roca de cualquier otro punto, salvo que necesitasen sacarla directamente por la corta hasta la orilla del agua, y cargarla directamente sobre los barcos (en las inmediaciones del "rego" se han localizado anclas romanas), pero piedra ¿para qué?, ¿qué sentido pudo tener?, ¿lastre para los barcos? ...y por eso no han quedado evidencias... ¿realización de anclas pétreas? Pero no hay restos de cantería, ¿una corta simbólica, relacionada
Vista NO desde el interior del "rego". Foto: Oscar Pazos del blog aterrageo
con algún culto ligado a la navegación?...¿una marca especial en la isla como señal a navegantes?...¿un presidio?...¿para condenados a las minas?, tal vez ¿los supervivientes lusitanos derrotados por Julio César en estas islas?. La mayoría de los autores creen que esa isla fue la de Peniche (situada a 45 km al norte de Lisboa, realmente no es una isla, por lo que yo la descarto de plano) o las Berlangas en Portugal, aduciendo que están más cerca de la zona de combate, sin embargo no hay una sola referencia en las fuentes que permita descartar las islas Cíes. Es más, señalan constantemente que los huidos cruzaron el río Duero, eso obligó a César a subir cada vez más al norte aproximándose así a este escenario, si nos atenemos a un análisis geográfico real, estas islas pudieron acoger perfectamente a los huidos de la Lusitania, en sus embarcaciones tardarían 4 días en cubrir los 300 km (si tomamos como referencia la costa de Peniche) o 2 días si contamos los 120 km (desde el Duero en Oporto) a las islas Cíes, acostumbrados a viajes de cabotaje costero no les resultaba difícil buscar refugio en unas islas más alejadas de las tropas romanas, por vía marítima esa distancia es relativamente pequeña. Mientras César esperaba por los barcos gaditanos pudo perfectamente ascender por toda la costa cobrando tributos y saqueando incluso a las tribus amigas.
   No olvidemos que el verdadero objetivo era llegar a las míticas "casitérides" en busca de metales y sobre todo oro. Con los barcos gaditanos a su servicio le fue fácil tomar sin resistencia las islas, someter a los supervivientes lusitanos y muy probablemente esclavizarlos. Esta corta podría muy bien ser la evidencia de este relato. Una vez aquí recorriendo todas las rías pudo acopiar todo el botín que venía buscando, llegando hasta Brigantium.
   "... y desde allí (islas Cíes), navegando a lo largo de la costa, hasta Brigantium, ciudad de Callaecia, los atemorizó y los sometió por el rugido de la navegación, ya que nunca habían visto una escuadra." (Dion Casio 37,52-53).

Isla San Martín o Sur, con la enorme cicatriz minera, conocida como "O Rego da Serpe", un misterio que espera una respuesta. Fuente foto: Plan Ordenación Litoral, Xunta de Galicia. 2009

Vista de las Cíes desde el valle Miñor, estas aguas presenciaron la llegada de marinos de distintas épocas desde la Edad de Bronce hasta los piratas sarracenos y normandos en la Edad Media. El mismísimo Julio César recorrió estos derroteros en el año 61 a. CG.P.H.

   Hay que señalar aquí que toda las sierras costeras presentan signos de explotación estannifera y aurífera, empezando por los propios ríos (Tajo, Mondego, Duero, Coura, Cavado, Áncora, Afife, Miño), solo entre la desembocadura del Miño y del río Miñor estamos ante una zona de explotación de metales de primer nivel, ya venían siendo explotadas desde tiempos del Bronce, el mundo castreño lo potenció todavía más y los romanos con la conquista efectiva del territorio llevaron a cabo una explotación sistemática del territorio con nuevas técnicas mineras, no debe extrañar por tanto que la costa Sur de Pontevedra, en torno a la sierra de la Grova y el río Miño/Miñor estuviese integrada en el distrito minero del NO, no producía cantidades tan grandes como el interior por ser explotaciones más modestas, pero fue de las primeras en ponerse en explotación saliendo sus producciones a través de los puertos costeros. No era novedad, venía siendo así desde al menos mediados y finales de la Edad del Bronce.


 ¿y de qué época sería esta corta de la isla Sur?

 Por el nivel de los trabajos, capacidad de organización y técnica, nos remite a tiempos romanos.





    "O Rego da Serpe". La única certeza de momento: preguntas sin respuestas, habrá que seguir investigando. G.P.H.


    Las islas Cíes estuvieron vinculadas a este litoral de Oia, por lo menos desde la Edad Media, pues el Monasterio de Oia recibió la isla Sur como propiedad en 1228, con la obligación de mantener al menos dos monjes en su pequeño eremitorio, encargados de la oración y de la explotación de las descargas que se producían en la isla, sobre las que percibían impuestos. Esto implicaba una navegación frecuente entre el puerto de Oia y la Isla de San Martín, por lo que este tuvo embarcaciones, además también sabemos que el monasterio tuvo por donación, durante un tiempo, jurisdicción sobre el puerto de Bayona y La Guardia y cuando la perdió, pasó a controlar el de Panjón. 


2.3.2. EVIDENCIAS EN LA ISLA DE ONS 

                    

   La isla de Ons, en la que se ha recogido algún hacha de talón, lo que indica su ocupación desde tiempos de finales de la Edad de Bronce como mínimo, y la unen por tanto al comercio del estaño, presenta además evidencias de minería, ligados a su asentamiento castreño o galaico-romano de Castelo dos Mouros, pues recuerdo hace ya bastantes años, siendo estudiante de 3º de B.U.P. en una estancia de tres días en la isla para realizar un trabajo etnográfico, la localización y visita de una mina de galería, al lado del gran foso de este castro de ladera, por el tipo de galería podría tratarse de estaño, pues parecía que seguían una veta relativamente estrecha de cuarzo inserta en granito. En reciente visita a la isla con el geólogo Óscar Pazos, pudimos comprobar la existencia de indicios de minería, ya que sobre la playa de canexol hay restos de una escombrera (podéis ver la descripción de estos restos en el blog Aterrageo) .

   Entre los restos localizados destacan cuarzos con mineralizaciones férricas (piritas y gohetitas) y alguna otra roca interesante como posible galena que está pendiente de análisis en laboratorio, de confirmarse resultaría sumamente interesante pues coincidiría con las fuentes antiguas cuando hablan de las islas Casitérides al señalar la existencia de estaño y plomo.  Así mismo pudimos visitar la galería de "Burato dos Mouros", acompañados por los miembros del club de espeleología Aradelas,  esta galería de unos 18 m de largo está practicamente colmatada hasta el techo por derrumbes y si en algún momento fue objeto de minado antiguo es imposible poder comprobarlo.
   El entorno del castro presenta aterrazamientos y un foso de grandes dimensiones, llama la atención que el castro presenta dos fosos más, paralelos al principal  hacia el Oeste algo que para mi no tiene una explicación lógica como sistema defensivo, pues el foso principal de unos 18 metros de ancho y otros tantos de profundidad haría innecesarios los secundarios, de todas formas la vegetación tupida en esa zona de la isla hace de momento imposible poder apreciar restos de posibles vetas, si bien justo en esa zona se encuentra la zona de contacto entre materiales metasedimentarios esquistosos y granitos que suelen presentar vetas con cuarzos y mineralizaciones susceptibles de explotación minera.

   En la superficie del castro recuerdo haber visto restos de ánforas lo que evidencian comercio marítimo como es lógico al ser un poblado en isla. No se puede negar que estas islas estaban en pleno derrotero de cabotaje en la antigüedad,  los barcos que navegasen por estas aguas tenían por fuerza que pasar a su lado, cuando no, buscar refugio en sus costas y playas. Todas ellas presiden las entradas a las rías y al continente, donde se concentraba la minería del estaño, la concentración de lingotes trimetálicos, así como la coincidencia con las áreas de desarrollo y concentración de petroglifos vinculan estas islas y la costa a una misma realidad histórica envuelta en la nebulosa de los mitos de un "Finis Terrae" que era visto como el límite del mundo conocido. La concentración de restos fenicios y púnicos en esta costa nos señalan unas relaciones comerciales intensas y antiguas, que fueron recreadas por el imaginario de los escritores clásicos, como las Islas Casitérides, es posible que ese término terminase por desplazarse más al Norte, en un momento más tardío, llegando a referirse a las Islas Scylli, pero al principio las islas y costas de las Rías Bajas fueron la base que generó el mito (tal como opina García Bellido y Obermaier). Algo similar con lo que sucedió en la América Hispana con el "Mito del Dorado" que cada vez se iba desplazando a un punto geográfico más lejano.

   Al norte de la isla existe otro pequeño castro, en la zona denominada "da cova do lobo".


Poblado castreño de Cova do Lobo en la zona Norte de la isla de Ons. Fuente: Foto oblicua del Plan de Ordenación del Litoral de la Xunta de Galicia, 2008. Interpretación G.P.H.






















2.3.3. OTRAS EVIDENCIAS EN LAS RÍAS BAJAS


   Otras evidencias del comercio marítimo antiguo las encontramos en los abundantes depósitos de "hachas de talón" de una y dos anillas y de tipo "Samieira" (sin talón) por todo el litoral galaico, verdaderos lingotes "trimetálicos" (cobre, estaño y plomo), que podríamos considerar monedas de pago, en estas relaciones comerciales marítimo-terrestres de los tiempos de la Edad de Bronce, de nuevo una clara influencia del Mediterráneo y una prueba contundente de esas relaciones comerciales. Un artículo interesante sobre esta cuestión lo encontramos en el cuidado y magnífico blog de Ángel Gómez-Morán Santafé, en el que plantea esta cuestión, y otras de interés, relacionado con la navegación mediterránea y su relación con la aparición de muchos de los mitos que allí se han generado, Grecia, Tartessos, Creta;  y señalaría también el trabajo del investigador Pablo Gómez Ramos, sobre la cuestión de los lingotes de cobre, como monedas del comercio mediterráneo, en el que señala el uso de pequeñas armas como lingotes-moneda, como las
Lingote "piel de Toro" de 23 kilos de peso, para llegar a esto unos mineros han tenido que extraer el mineral de la mina, procesarlo mediante triturado y molienda, fundirlo en los hornos de colada y en crisoles, verterlo en los moldes, transportarlo hasta un puerto más o menos cercano, embarcarlo, y después a lo largo de cientos de millas marinas, llevarlo al punto de intercambio, y vuelto a  fundir, esta vez para producción de todo tipo de objetos: armas, utensilios domésticos, adornos, etc. Todas estas actividades, hoy muy corrientes, en el mundo antiguo fueron la clave de su desarrollo y la causa de su interdependencia (algo parecido en nuestro mundo respecto del petróleo, salvando las distancias), de alguna manera es lógico que los restos de las mismas hayan quedado plasmadas a lo largo de todas las costas del Mediterráneo y del Atlántico, a pesar que hunden sus raíces hasta épocas tan remotas que hasta el tiempo llega a perder la memoria. Fuente: foto Wikimedia

















Tesoro del Carambolo, hoy interpretado como un ajuar destinado al sacrifi-
cio de un toro y una vaca dentro del culto Fenicio a Astarté y a Baal, según
los arqueólogos Fernando Amorés y Jose Luis Escacena
.
Fuente: Terraantiquae.com
 hachas bipennes que se localizan por gran parte de Europa, o la aparición de los lingotes "piel de buey" chipriota en el gran comercio mediterráneo, estos lingotes tuvieron consideración de sagrados, con lo que algunos autores los llegan a relacionar con la península ibérica y Tartessos, con los bueyes de Gerión  en los que la metalurgia generó sus propios mitos y dioses. En el tesoro del Carambolo podemos ver esta misma forma de piel del toro en dos placas de oro. De hecho este tesoro se asocia actualmente a un sacrificio  fenicio de un toro y una vaca a Astarté y a Baal según los arqueólogos Fernando Amorés y Jose Luis Escacena: [""El ajuar que engalanaba a la hembra sería el que muestra de forma insistente la roseta, representación gráfica de la hierofanía de la diosa madre e icono de Astarté (...) y, por exclusión, el otro lote revestiría al macho consagrado a Baal, lo que encajaría con este dios si las medias esferas constituyesen alusiones solares". "Rosetas y semiesferas están presentes, en fin, en los brazaletes, prenda reservada al clero encargado de llevar a cabo el sacrificio"].fuente: Terraantiquae.com

   En el NO se conformarían este tipo de lingotes-hacha en  talleres locales, adaptando esta forma estándar tal vez por tradición metalúrgica propia y como forma de homologar este tipo de piezas, para que tuviesen más o menos el mismo tamaño y peso; desde esos talleres se dirigían esas producciones hacia la costa, a través de un circuito interno, terrestre y fluvial, para concentrarlas en determinados poblados portuarios donde los barcos fenicios y púnicos tenían sus bases asentadas, como sucede en el castro de Muiño do Vento en Alcabre (Vigo), en el de la Lanzada (O Grove), o como sucedería de igual forma en los puertos de Oia y Mougás.
   Detrás, como motor, la Metalurgia y todo lo que con ella se relaciona, minas, minería y búsqueda de metales (oro aluvial y casiterita/estaño, el petróleo del pasado).

    En estas costas de Oia también se han hallado depósitos de hachas de talón, como el de Vela Grande en Mougás en el año 1973, parece ser que de forma casual, si nos fiamos del relato oficial, por un cazador de esa localidad que persiguiendo un conejo herido, trató de sacarlo de su madriguera con un alambre y en vez de eso cazó literalmente varias hachas de bronce. En los días siguientes se extrajeron un total de 12 o 13 hachas, como recuerda Rafael González, vecino de Mougás, y que llegó a tener en su mano tres de estos lingotes-hachas, semanas más tarde serían recogidas para entregar al museo de Pontevedra. Las típicas hachas de talón y dos anillas como las que vemos en las fotos siguientes.
   En el mapa de dispersión comparada de hachas de talón y tipo Samieira de Eduardo Galán, de su trabajo Noroeste y Suroeste dos ámbitos para el tránsito apreciamos dos cuestiones, la primera es la concentración de estos lingotes trimetálicos en la costa, especialmente en el área de las Rías Bajas  y Miño; y la segunda, una doble distribución de tipos, con una concentración de hachas tipo Samieira en la Ría de Pontevedra / Ulla y las hachas con talón en la Ría de Vigo y toda la franja costera del Bajo Miño, río Miño, y norte de Portugal.
   Son básicamente el mismo tipo de lingote, obedece a dos tradiciones metalúrgicas regionales o locales, pero en ambos casos se destinan al comercio con Gadir y el Mediterráneo.
Depósito de Hachas de Estea,  .Fuente:13
Blog.Vigoarqueológico.J.M.Hidalgo Cuñarro
Vista del castro de Estea en Saiáns, en sus
 proximidades se localizó el depósito de
 hachas de talón, un ejemplo de castro, 
excavado sobre ladera, de ahí la existencia de
 un gran foso perimetral. Foto 15: G.P.H.
Hachas del depósito de Alcabre. Fuente:14
Blog.Vigoarqueológico.J.M.Hidalgo
No  es casualidad por tanto que abunden otros hallazgos litorales, como  los del castro de Estea en Saiáns, Vigo, (realmente se encontró en sus proximidades por una excavadora), o el depósito del castro de "Punta do Muiño do Vento" de Alcabre, fechado en los siglos VI-VII a.C., de los pocos que se han hallado en plena excavación arqueológica.
Depósito de Samieira, más de cien hachas sin
talón, los lingotes-moneda del comercio   de
metales en el mundo de las relaciones atlántico-
mediterráneas. Fuente y foto:Museo Pontevedra.






    El depósito más grande encontrado hasta la fecha, es el de Samieira, en plena ría de Pontevedra, frente a la isla de Tambo, con 156 piezas, actualmente depositado en el Museo de Pontevedra.
   Un conjunto que demuestra las actividades minero-metalúrgicas intensas durante el Bronce Final (1250 a 700 a. C,) y la acumulación de unos lingotes metálicos en la costa, que estaban funcionando como monedas en las transacciones comerciales. Su posesión significaba riqueza, pues podían cambiarse por los productos que traían griegos, fenicios, y púnicos (Gadir principalmente).
   No debe extrañar por tanto que las comunidades finales del Bronce estén a punto de dar el salto a la cultura castreña, que implicará la fragmentación del territorio por una sedentarización progresiva, un cambio que tiene como motivo principal las riquezas acumuladas por el comercio y explotación de los metales y la asimilación de nuevas formas de explotación agraria e incluso de construcción de nuevos poblados y el despegue demográfico que trajo consigo estas relaciones comerciales sur peninsulares y mediterráneas. Esa entrada en la Edad de Hierro supone una evolución en los modelos socio-políticos creados durante el Bronce, pues una de las primeras cosas que pasan es que se corta  bruscamente la costumbre de grabar en las rocas, indicio de una nueva mentalidad y de relación con el territorio y entre los grupos que lo ocupan. Esas "sociedades heroicas" dan paso a las "sociedades guerreras" asentadas en poblados fortificados y estos se constituyen en las nuevas referencias del poder, ya no es necesario, por tanto, marcar el territorio con grabados, los poblados son los transmisores del nuevo discurso.

   En este aspecto señalar la cuestión destacada por Alfredo Medeiros y Luis Alberto Ruíz en su artículo "Fenicios en el litoral portugués y gallego":  [" Uno de los datos más llamativos que surge de la revisión de las fechas de carbono 14 disponibles para el castro de Torroso (Mos, Pontevedra) es la simultaneidad de los primeros contactos fenicios en Portugal con el surgimiento del mundo castreño de la primera Edad de Hierro en Galicia lo que nos advierte que el final de la Edad de Bronce fue prácticamente coetáneo en toda la fachada atlántica peninsular entre cabo San Vicente y cabo Finisterre".] 

   En su trabajo Sobre unos elementos materiales del comercio fenicio en tierras del sudeste peninsular Alfredo González Prats comenta lo siguiente sobre las hachas atlánticas:

[..."La cuidadosa disposición de estas hachas y la proximidad de tales depósitos a la costa, en espera de ser embarcados, indican claramente que constituían objeto de inmediato comercio marítimo cara a una potente demanda (Cádiz). Así lo señala también el hecho de que muchos ejemplares se encuentren «a flor de fundición», es decir, sin haber sido utilizados (EIROA, 1973-74)."].

   sobre la cuestión del gran contenido de plomo señala más adelante:

["...la valoración de Strabon de que los mercaderes que acuden a las Casitérides cambiaban sus productos no sólo por estaño y piel sino también por plomo (STRABON, III, 5,11), parece demostrar la valoración propiamente de este metal..."]

José Cornide y Saavedra. Fuente:Instituto de estudios Coruñeses J.C.S.
      Se han hallado también muchos depósitos en rutas fluviales hacia el  interior, citaremos el depósito de Arbo en el Miño, o los hallados en el Umia o el Ulla, demostrando que estaban siguiendo estas rutas para alcanzar la costa, hasta los puntos de salida del metal.
   Esto nos da una idea de la verdadera dimensión de tal negocio, empapaba todo el litoral, especialmente el de las Rías Bajas, las míticas Casitérides, como muy bien expresa Antonio Madroñero, coincidiendo con otros investigadores, como Javier Rodríguez Corral, o Xoán Bernardez Vilar  que acaba de publicar (Octubre-2013) un trabajo muy exhaustivo sobre la Ora Marítima titulado: "El Mundo Antiguo a través de la Ora Marítima de Rufiu Festo Avieno". y todos siguiendo la línea de otros autores desde el siglo XVIII como es el caso del insigne José Cornide y Saavedra y su obra Las Casitérites ó Islas del Estaño, restituidas á los mares de Galicia: disertación crítica, y alcanzaba un interior que tenía valor en cuanto concentraba las principales vetas del estaño, las más puras y rentables, como sucede en el interior de Orense, las famosas minas de "A Penouta", en las que se encuentra estaño en estado prácticamente puro, con signos de haber sido explotadas en tiempos antiguos. O las minas del interior de Pontevedra (asociado a wolfram y otros minerales, por lo que era necesario reducirlas para su empleo). En el resto de las sierras costeras también se hallan dispersas cientos de vetas de menor tamaño, pero que fueron explotadas desde muy antiguo, esto se ve claro en la misma sierra de la Grova, mezcladas con explotaciones auríferas o en otras sierras litorales como la del Barbanza (San Finx y Outeiro dos Corvos).

    La costa gallega en plena Edad del Bronce parece un hervidero de transacciones metálicas, los grupos humanos más o menos asentados en el territorio explotan los recursos mineros no sólo para su propio abastecimiento sino que transaccionan con ellos, en cortas, medias y largas distancias, gracias a las posibilidades de su costa, creo interesante mencionar aquí el poblado costero de Castro de Punta de Muro en Punta Langosteira, excavado en su totalidad por su destrucción irremediable al construirse el puerto exterior de la Coruña, sus excavadores, el profesor J.C.Cano Pan y F. Gómez Filgueiras han hallado las evidencias de un poblado de finales de la Edad de Bronce s. IX al V a.C. dedicado de forma exclusiva a labores minero-metalúrgicas en una localización que lo vincula con el comercio marítimo, una cuestión que estoy seguro se repite en muchos poblados de la costa de Galicia.  Las rutas con Britania y el Norte están abiertas hace tiempo -se calcula que llegar desde el sur de las islas Británicas a las costas de Galicia se tardaba entre 3 o 4 días si todo iba bien (Alonso del Real), como ejemplo de navegación, desde Escandinavia los normandos en la Edad Media, tardaban entre 7 a 9 días, desde Gadir unos siete a díez días, la mitad prácticamente en sentido inverso -pero es ahora durante el Bronce Final cuando se intensifican y sin lugar a dudas los marinos mediterráneos son responsables de ello.
Cráter de Santorini/Tera. Foto: Wiki y Landsat
    Hay que tener presente que a partir de mediados del segundo milenio a.C. se produce la destrucción del mundo minoico-cretense (explosión de Tera 1627 a.C) y la apertura del período oscuro desde el siglo XII/XIII a. C. (Guerra de Troya), aumentando la búsqueda de otras fuentes del cobre y del estaño, fuentes que venían siendo explotadas de forma más esporádica en el Atlántico, verán por lógica incrementado la demanda, será a partir de finales del Bronce Medio cuando las costas gallegas y británicas contemplen la multiplicación de los barcos mediterráneos, griegos (micénicos y después de las propias colonias), fenicios, púnicos y más tarde romanos, visitarán con frecuencia estas tierras durante los meses propicios, apenas cinco en todo el año, centrados en los meses de primavera/verano, cuando el tiempo es más benigno para navegar por estas aguas tan complicadas.  

   En la fase final del Bronce, entre los siglos VIII a VII a.C., se multiplican los depósitos de hachas, que más que interpretarlos como una respuesta a la posible escasez de metal, creo que muestran lo contrario. En esa etapa el comercio estaba en su máximo apogeo, eso es lo que demuestran esos ocultamientos, la razón por la cual no tuvieron salida tendría explicación con problemas puntuales de inestabilidad o conflictos mediterráneos, o particulares, ligados a los propietarios de esos depósitos, y no en pocos casos con ritos sagrados, depósitos plenamente conscientes realizados para contentar a los dioses ctónicos, hay que señalar que la metalurgia fue una actividad mágica y sagrada lo que implicaría determinados ritos para favorecer el favor de los dioses, el dominio de los metales, unas buenas cosechas o simplemente que les fuesen propicios.

    A. González Ruibal comenta:




   Esto explicaría que muchos depósitos permanecieron ocultos. Parece evidente que a nosotros nos han llegado unos mínimos hallazgos, tal vez habría que multiplicar por 100? o por 1000? los ocultamientos metálicos de los que no tenemos constancia, destruidos por obras públicas y privadas. Como ejemplo,  cuando hace tres décadas se levantó el edificio al lado del puente medieval de la Ramallosa (Nigrán, Pontevedra) se localizaron restos romanos, indicio de que antes hubo un vicus en ese paso, y hoy se puede ver en el Vivero de Plantas de Sabarís (Baiona), reaprovechado como adorno de una mina de agua la mitad de un molino circular romano. Por otro lado no tenemos ni idea de las pérdidas causadas por el furtivismo ilegal, el robo y expolio de yacimientos que de manera silenciosa se produce en los yacimientos de Galicia. Hace poco era detenido un individuo con más de 4000 piezas celtíberas en Aragón, fruto de 20 años de expolio furtivo.

Piezas expoliadas, recuperadas por la Guardia Civil en Aragón
molde de espada tipo Sa.Idda.
 Fuente:Museo de Ronda
 Es llamativa la escasez de denuncias que en Galicia y el Norte en general se presentan por esta cuestión, comparadas con la mitad sur de España.

      






   Fruto de esas relaciones e intercambios llegan a Galicia productos de tierras lejanas, con un alto valor suntuario que la élites locales aprecian. Habría que sumar aquí la cerámica púnica (Buscando a los púnicos en el NoroesteA.Ruibal. R. Martínez. X. Ayán) y ática,  halladas en las últimas décadas en los castros del litoral y también del interior cercano. Armas de la Edad de Bronce como el puñal de tipo Lycio o la espada tipo ronda de sha-ida, del río Hulla, fíbulas del sur tartésico, e incluso las primeras evidencias del Hierro y por qué no decirlo, los carros que se incorporan a las "rocas panoplia" gallegas, elementos que nos podrían  llevar a mediados del segundo milenio.

 Distribución continental de Haltern 70 por densidades según C. CarrerasFuente: Anphorae ex HispaniaeLlama la atención la altísima densidad de este tipo de ánfora para vino y derivados en la zona costera de Gallaecia, demostrando el consumo de estos productos por parte de las élites castreño-galaicas durante la mitad del siglo I a.C. y el siglo I d.C. Su propagación a lo largo de la costa muestra la importancia y el crecimiento de la navegación comercial romana en el Atlántico, llegando a invadir las zonas del interior, facilitadas por la navegación de los ríos, donde llegaron a sitios alejados de la costa. De manera indirecta nos indican que los grupos galaico-romanos eran consumidores principales del vino y derivados de la Bética y que disponían de una capacidad de compra importante, sin duda parte de las explotaciones auríferas revertían en las élites castreño-romanas lo que les daba una buena posición para pagar importaciones lejanasG.P.H.


Dressel 1B ánfora de vino
Haltern 70.Fuente:anpforae Hispaniae
A las que habría que sumar en época romana vajillas de mesa, cristal, ánforas de vino y derivados (las más abundantes, Dressel I o la Haltern 70) y aceite (Dressel 20).
   Este comercio en época romana elevará a su máxima expresión el concepto de navegación comercial. No debe sorprendernos esta realidad, cuanto más al sur en la costa peninsular es más fuerte la presencia mediterránea, las costas portuguesas son un buena prueba de ello. 
González-Ruibal, Alfredo
Fuente: academia.edu.com

Alfredo González-Ruibal, Rafael Rodríguez Martínez, Roberto Aboal Fernández y Virginia Castro Hierro comentan en su trabajo sobre el castro de Montealegre en Domaio, Pontevedra: ["La variedad y cantidad de importaciones desde mediados del siglo II a.C. en adelante demuestra la gran integración de la costa galaica en las redes mediterráneas desde antes de la conquista romana."]


Dressel 20.Fuente: AnpforaeHispaniae
    Determinar las fechas remotas de estos intercambios resulta difícil, por lo menos parece que se iniciarían desde finales del III milenio, con una etapa exploratoria y de fijación de las rutas, localización de los mejores puertos, pactos con los indígenas (a esta etapa corresponderían los grabados de laberintos en los petroglifos gallegos, navegantes cretenses, chipriotas o micénicos). A lo largo del II milenio se asentaría este comercio pero sufrirá interrupciones por las crisis mediterráneas para dispararse a finales de la segunda mitad de ese milenio y la primera mitad del primero, continuando hasta la Edad de Hierro, con periodos de estancamiento e interrupciones, ligadas a la propia evolución de las civilizaciones mediterráneas. ¿Egipcios?, con más probabilidad del área del Egeo, cretenses, micénicos (la difusión del sistema ponderal micénico por todo el mediterráneo y zonas lejanas europeas avalarían esta posibilidad o incluso la entrada de instrumentos de hierro en la península en momentos prefenicios), después griegos, cananeos-fenicios, púnicos (cartagineses) y romanos.  De todos ellos los griegos y fenicios son los creadores del mito de Las Casitérides, situadas en las Rías Bajas en esta fase antigua, las islas Británicas se incorporaron de forma más tardía a la ruta atlántica del estaño. Gran parte del mismo se desviaba desde la costa hacia el interior galo para llegar a la Marsella griega (colonia de Massalia), no hay de momento evidencias fenicias en aquellos territorios, al contrario que en las costas de Galicia. La desgracia de poseer unos yacimientos expoliados o destruidos desde antiguo nos priva de un  porcentaje altísimo de información.

    Cada vez más historiadores y arqueólogos coinciden en considerar que las culturas que se desarrollan en el NO, sobre todo, desde inicios del Bronce (1750 a. C.), sufren un impulso que no puede explicarse sólo por procesos internos o autóctonos, en los que la navegación atlántica, especialmente la de origen mediterránea marcará de forma intensa la evolución de aquellos grupos, especialmente en los territorios más cercanos a la costa de forma más intensa cuanto más al sur.

De La Peña Santos, Antonio.

 Fuente:Voz de Galicia

Bello Diéguez, Jose Mª.

Fuente: Voz de Galicia

     Así J. Mª. Bello y Antonio De la Peña en su Historia de Galicia en su capítulo VII señalan: ["...Los circuitos atlánticos de intercambio no sólo parecen interconectar las diferentes áreas productoras y/o distribuidoras de la Europa oceánica sino, lo que puede ser más importante, las pondrán en relación con los países mediterráneos. Producciones atlánticas alcanzarán el Mediterráneo Central, de donde seguramente recibiremos no sólo mercancías muy concretas sino buena cantidad de novedades de carácter tecnológico y, sobre todo, ideológico, que van a tener una enorme trascendencia social: nuevos cultivos, nuevos conocimientos tecnológicos, nuevas formas de diferenciación social, nuevos modelos de armamento, nuevas formas de vestido y de adorno personal, nuevos tipos de transporte, nuevas formas de exhibición del poder, de información y de conocimiento, que serán asimilados en mayor o menor grado por las élites locales y actuarán como dinamizadores de una sociedad en plena expansión..."]

   Por otro lado no hemos calibrado el peso que pudieron tener en estos cambios, la presencia de individuos mediterráneos conviviendo con grupos indígenas, no sólo porque lo dicen las fuentes antiguas, si no porque vemos elementos simbólicos, asimilados muy pronto en la Edad de Bronce que pudieran ser obra de esa presencia directa. Sin llegar a generar un mundo colonial, los laberintos, los barcos o lo carros grabados en los paneles de granito y otros motivos como determinadas esvásticas y estrellas muy minoritarias y de clara influencia mediterránea pueden ser debidos a esta causa. Los cipos feno-púnicos (altares formados por varios cilindros de piedra dedicados a sus dioses, como Melkart, Tanit o Baal entre otros) encontrados hasta la fecha que ya señalan presencia directa permanente en ciertos puntos de la costa de elementos púnicos o gaditanos o ,ya en la transición al mundo castreño de la II Edad de Hierro, los propios poblados fortificados y el sistema de ocupación del territorio parecen señalar esta influencia; que tiene su lógica histórica, en todos lo grandes viajes de navegación hacia nuevos mundos siempre se dio una situación de este tipo.

  Sucedió desde el primer viaje colombino, y en las expediciones portuguesas, inglesas, francesas de la Edad Moderna y Contemporánea, no veo que aquí en la Prehistoria pudiese ser distinto, cuando incluso las fuentes griegas y romanas relatan viajes y huidas hacia estas tierras lejanas de parte de los supervivientes de Troya y que, cuentan, recalaron en estas tierras (así lo relatan Plinio, Justino, Ptolomeo y otros para los fundadores de Tude y otras ciudades, o los relatos míticos irlandeses que relacionan su poblamiento con la llegada de pueblos desde el Mediterráneo y la península). Detrás de estos relatos legendarios puede esconderse una realidad histórica, aunque ahora nos resulte muy difícil percibir y demostrar, centrada en unos viajes comerciales antiguos de los que de alguna forma quedó memoria.  Pero no puedo dejar de pensar que en unas relaciones comerciales que se prolongan durante milenios no se hubiese dado un sólo caso de convivencia y mezcla entre indígenas y los protagonistas de esos viajes, aunque fuese por causas accidentales.

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